Reciba Danza Ballet por correo
Danza Ballet - La danza y el ballet
 Staff de Danza Ballet |  Recomiéndanos |  Escríbenos | Danza Ballet en en o también en


Las “Joyas” enjoyadas por el Ballet de la Ópera de París

Share

Cargando

Colaboradores

El con toda razón mítico ballet de George Balanchine, “Joyas” (1967), se encumbra interpretado por el Ballet de la Ópera de París, con los diseños de Christian Lacroix. No solamente porque “Esmeraldas”, como se sabe, refiera al estilo (romántico) francés, sino por la versatilidad estilística, bien aquilatada, que lo caracteriza.

Por  Isis Wirth (Munich)



En la Ópera Garnier desde el pasado 21 de octubre y hasta el próximo 18 de noviembre, la compañía francesa enjoya a “Joyas”, en su repertorio desde 2000.

Es conocida la anécdota de cómo nació este ballet. Balanchine se paseaba, según su costumbre, por la Quinta Avenida de New York, y las vitrinas de Van Cleef & Arpels lo inspiraron, “hipnotizado”. Un día, se decidió a pasar del otro lado de la vitrina… y Arpels hijo le confesó que iba a ver sus ballets.

Ya Balanchine había comprendido que las esmeraldas eran el estilo francés, con música de Gabriel Fauré; los rubíes, el suyo propio, con música, desde luego, de Igor Stravinsky; y los diamantes, el imperial ruso de Marius Petipa, con música, también desde luego, de Piotr Ilich Chaikovsky.

Lo esencial en “Esmeraldas” serían los port de bras y los épaulements, en tanto necesaria diferenciación estilística con los rutilantes “Diamantes” (acaso más Petipa que este mismo en sí), habida cuenta de la línea de transmisión a partir del ballet romántico que llevó a la consecución del estilo imperial. Pero la, digamos, geometrización de la coreografía de Balanchine en “Diamantes”, y el mayor acento en el virtuosismo, favorecen la neta diferencia.

“Rubíes”, en tanto, es la efervescencia del champán “jazzeado” de Balanchine, veloz a veces como demonio.

Quizás no haya mejor intérprete para “Esmeraldas” que la étoile Isabelle Ciaravola, quien parece haber nacido para ser una bailarina romántica. Suave, soñadora, clara, espiritual, otorga el estilo, y ese “más allá” con pocos gestos, pero también con su precisión y sus diversos arabesques. Junto a ella, un correcto Christophe Duquenne, premier danseur.




"Diamantes", con Agnès Letestu y José Martínez - Agathe Poupeney, Ópera Nacional de París


Continuando con la función que vimos, Dorothée Gilbert, étoile, exultante, bien probada en el estilo Balanchine, reivindica esa rapidez y la vitalidad del “Nuevo mundo” balanchiniano. Aquí, su partenaire ideal, en Alessio Carbone.


Pero es “Diamantes” no sólo la parte clave, sino una de las más grandes composiciones del ballet de todos los tiempos… Es el momento, uno de ellos, entre unos cuantos, en que este arte alcanza la revelación que lo define. Petipa fue el más grande, pero aquí Balanchine pudo enseñar una lección: la de aumentar la grandeza del coreógrafo nacido en Marsella por medio de comprenderlo, para hacerlo más grande aún, por lo cual las (posibles) medidas de “grandeza”, aun si siempre ilusorias en arte, apuntarían, aquí, repito, más bien a Balanchine…

Medidas de “nirvana” estético que serían inexistentes, además, si los intérpretes no supieran, a su vez, entenderlo, y, sobre todo, poseer la capacidad técnica y artística de encarnarlo.




"Esmeraldas", con Clairemarie Osta y Benjamin Pech - Agathe Poupeney, Ópera Nacional de París


El cuerpo de baile, irreprochable, parejo y acendrado como un mecanismo de relojería, sintiendo el pulso de la música como un bailarín único.


La étoile Marie-Agnès Gillot y el premier danseur Karl Paquette trascendieron, incluso, la interpretación, inmejorable, de la otra parte. Ella, poderosa, con extensiones sugerentes, saltos fuertes, giros controlados, convierte todo lo que baila en expresión emotiva, que en “Diamantes” canalizó en abstracción majestuosa.

Paquette se fusionó con Gillot, gracias a un sentido del “ataque” similar, a la armonía en la proyección de ambos, y por separado en las variaciones, y curiosamente, a una cierta conjunción física, en lo que se refiere a sus líneas.

Del adagio (donde esa Belleza descendió) a la coda, marcaron un instante que hace valer el santo credo de estos predios.

Qué lástima que el ballet sea un arte efímero.




"Rubíes", con Marie-Agnès Gillot - Agathe Poupeney, Ópera Nacional de París


en Danza Ballet



© 2005 - 2009 Danza Ballet



 

Publicado el 16/11/2009 por Danza Ballet

La danza y el ballet
Hecho en Barcelona







 

En BARCELONA

Enlaces Relacionados


 Colaboradores

Noticia más leída sobre Colaboradores
 Historia de El Lago de los Cisnes

Opciones


 Imprimir Imprimir

 Enviar a un Amigo Enviar a un Amigo



 


[ al Inicio ]
[ Volver Atrás ]
[ Arriba ]


[ Aviso Legal ]


Web site engine code is Copyright © 2003 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Nuke ET Copyright © 2004-2006 por Truzone.