El Ballet de Moscú festeja su 30º Aniversario en Barcelona con un éxito rotundo

El Ballet de Moscú, creado en 1989 por Timur Fayziev, festeja 30 años en el escenario del Teatro Tívoli con “El lago de los cisnes”, su obra mas representativa y emblemática.

Con coreografía de Marius Petipa, música de Tchaikovsky y protagonizada en esta ocasión por los bailarines solistas Cristina Terentiev y A. Petrichenko; la compañía ha vuelto a demostrar como ya es habitual cada año, un dominio digno de mención del clásico más visto en la historia del ballet.

El “Lago”del Ballet de Moscú siempre es presentado “completo” con su respectivo prólogo, actos y apoteosis, algo poco frecuente en esta época, lo que pone en evidencia la alta exigencia y compromiso artístico que mantiene inmutable a través de los años la compañía de Fayziev.

Como siempre en cada ocasión anual, el corps de ballet formado por una gran cantidad de artistas, está compuesto por un grupo muy unido, potente y técnicamente casi perfecto. Todos comienzan al mismo tempo musical, y durante las diferentes poses a lo largo de la historia es admirable apreciar como los brazos de los “cisnes” parecen uno solo siendo las poses idénticas entre si.

Por la noche y frente al lago, las miradas de todas las doncellas convertidas en cisnes se posan en un mismo sitio, y sus manos y brazos están colocados de la misma forma, en la misma linea y a la misma altura. Impecable!

Sus encantadores cisnes blancos y negros del segundo y cuarto acto aportaron una simetría idéntica durante la ejecución de la coreografía de Petipa, que Fayziev domina y ejecuta al cada detalle.

Las bailarinas realizan las diferentes variaciones y poses dando la impresión ser una sola, aportando así al personaje de los cisnes un espíritu que por momentos y en más de una ocasión emociona.

Como primera figura, su primera bailarina, una mayúscula Cristina Terentiev brilló como Odette-Odile con un dominio absoluto de la escena en los diferentes actos. Excelente, madura y expresiva es su interpretación, que recibió merecidas ovaciones a las que me sumé con gusto. Fue impresionante y asombrosa la seguridad que emana de su baile.

Como el príncipe Sigfrido, el premier danseur  A. Petrichenko, estuvo siempre elegante y ágil, luciendo giros limpios, perfectos, rápidos y seguros. En el papel del brujo Von Rothbart, A.Terentiev no perdió momento para lucir fuerza y dio todo el carácter exigido que el personaje requiere.

Debo también remarcar al cisne Maya Zaripova, que interpretó la Danza Española, el Pas de Trois del 1er acto, que se destacaba con luz propia. Es una maravillosa y bellísima bailarina con unas condiciones naturales y un trabajo técnico impecable.

Un punto importante y digno de admiración que cabe resaltar es que el Ballet de Moscú es una compañía independiente, y que noche tras noche, aún en los difíciles momentos presentes sube a escena producciones completas, lo que representa un esfuerzo adicional mayúsculo, pero que se ve recompensado por la muy positiva respuesta de la gente, que apenas es anunciado en cartelera su presencia en Barcelona, invariablemente completa el 100% del aforo disponible, y que como he visto personalmente en varias funciones, en esta ocasión también brindó una ovación final.

La noche del estreno del festejo de su 30º aniversario en Barcelona, el publico estuvo completamente absorto durante toda la representación, y es que el Ballet de Moscú de Fayziev ha creado una tradición de prestigio en esta ciudad. Y es que su nombre en cartelera siempre es un acontecimiento en la ciudad condal.

Su éxito reside en sumar calidad, compromiso y pasión por el Ballet.

Cristina Terentiev, prima ballerina del Ballet de Moscú.

El Ballet de Moscú festeja su 30 Aniversario en Barcelona con rotundo éxito. Mayo de 2019.