El Lago de los cines por el Ballet de Moscú

El Ballet de Moscú suma éxitos en Barcelona.

El Ballet de Moscú, creado en 1989 por Timur Fayziev, estrenó en el Teatro Coliseum de Barcelona dos obras clásicas; El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente, con coreografía de Marius Petipa, música de Tchaikovsky y protagonizadas en esta ocasión por los bailarines solistas Cristina y Alexei Terentiev.

Desde hace 23 años que estas piezas forman parte del repertorio del Ballet de Moscú siendo representadas en distintas ciudades del mundo con mucha aceptación por parte de la critica y del público.

Al observar estas dos obras que ya he visto en innumerables ocasiones interpretadas por muchísimas compañías y agrupaciones desde las principales del mundo a otras de mediana calidad y en diferentes galas, donde se utilizan los pas de deux principales como parte del programa; observo y opino que lo presentado en esta oportunidad por Ballet de Moscú es digno de mención.

Ambas son presentadas “completas” con sus respectivos prólogos, actos y apoteosis, cosa poco frecuente en esta época, lo que pone en evidencia la alta exigencia y compromiso artístico que mantiene inmutable a través de los años esta compañía. Punto importante y digno de admiración si pensamos que el Ballet de Moscú es independiente, y que noche tras noche, aún en los difíciles momentos presentes sube a escena producciones completas, con un esfuerzo mayúsculo, pero que se ve recompensado por la alta respuesta de la gente, que apenas es anunciado en cartelera su presencia en Barcelona, invariablemente completa el 100% del aforo del teatro, y como he visto personalmente en varias funciones, brinda una ovación final.

Se reconoce a los bailarines rusos en cualquier parte del mundo. Ellos sobresalen no solo por su fuerte técnica, sino también por la gran pasión que sienten al bailar, pues lo hacen con el alma y eso se nota. No existe aquí la menor excepción para el caso de los integrantes del Ballet de Moscú de Timur Fayziev.

Ellos son altos, flexibles, esbeltos, elegantes e invariablemente asombran con sus saltos y su elegante porte como partenaires. Ellas tienen un dominio de los giros y el equilibio, que es siempre admirable. Todos son bailarines provenientes de las mejores escuelas rusas, que logran entrar en la empresa al ser elegidos por el estricto criterio de su director Fayziev.

El corps de ballet formado por una gran cantidad de artistas, está compuesto por un grupo muy unido, potente y técnicamente casi perfecto. Todos comienzan al mismo tempo musical, y durante las diferentes poses a lo largo del Lago de los Cines es admirable apreciar como los brazos de los “cisnes” parecen uno solo siendo las poses idénticas entre si. Por la noche, frente al lago, las miradas de todas las doncellas convertidas en cisnes se posan en un mismo sitio, y sus manos y brazos están colocados de la misma manera, en la misma linea y a la misma altura. Impecable!

Es esta una de las diferencias entra una buena compañía de ballet, y una compañía de ballet a secas, sea independiente o no. En estas últimas suele haber dos o tres “estrellas” que intentan deslumbrar, pero es mejor ni mirar lo que pasa detrás con el cuerpo de baile.

Sus encantadores cisnes, blancos y negros del segundo y cuarto acto aportaron una simetría idéntica durante la ejecución de la coreografía de Petipa, que Fayziev conoce y ejecuta en cada detalle. Las bailarinas realizan las diferentes variaciones y poses dando la impresión que son una sola, aportando así al personaje de los cisnes de un espíritu que por momentos y en más de una ocasión, emociona.

Sobresalientes son sus bailarines principales y primeros solistas entre los que destaco a Elina Shalina como a una magnífica bailarina profesional.

Alta, de piernas largas, puntas como agujas y empeines increíbles, brilló admirablemente en el papel del Hada Lila en La Bella Durmiente. Su despliegue durante toda la función fue admirable.

Entraba y salia mágicamente del escenario y uno no podía sacarle los ojos de encima de tan bella y elegante con su técnica rusa extraordinaria (tuve la fortuna de verla trabajar durante las clases que la compañía toma antes de los ensayos y las funciones en el Coliseum de Barcelona, y es realmente digna de admiración). En todo momento supo lucirse, pero evitando sobresalir, para lograr de este modo incrementar la calidad de todo el grupo evitando desniveles.

He aquí, otra de las diferencias entre una compañía buena y otra no tan buena. Sus bailarines principales, son profesionales que evitan destacar en demasía si eso va en detrimento del trabajo grupal. Lamentablemente es algo que vi muchas veces, pero no en compañías de esta calidad.

Como primeras figuras, brilló el matrimonio formado por los moldavos Cristina y Alexei Terentiev quienes lograron excelentes interpretaciones y por eso recibieron merecidas ovaciones a las que me sumé con gusto.

Ella superó los mas difíciles momentos de la interpretación en los adagios mas estrictos y solemnes. En Adagio de la Rosa demostró poseer un control total sobre su equilibrio y sobre sus giros, mientras que su cuerpo dibujaba bellas lineas ejecutando développés y hermosos arabesques. Como Odette y Odile hipnotizó durante los momentos mas solemnes y refinados de la obra. Sus fouettes de la coda final de Cisne Negro fueron con dobles intercalados, seguros e impecables.

Como príncipe, Alexei Terentiev, estuvo siempre elegante y ágil, luciendo giros limpios, perfectos, rápidos y seguros.

Es necesario destacar a Anton Shalin, como un espléndido artista por su facilidad interpretativa llena de teatralidad y buen gusto. Fue el responsable de dar vida a dos de los brujos más importantes de la historia: al dañino hechicero Von Rothbart y a la malísima, pero querida bruja Carabosse. Sencillamente extraordinario en ambos papeles.

El publico estuvo frente a ambos ballets completamente absorbido por ellos durante toda la presentación, y es que el Ballet de Moscú de Fayziev ha creado una tradición de prestigio en Barcelona. Una tradición que no se limita a mantener, sino que la mejora y hace crecer en cada nueva visita a nuestra ciudad.

Cristina y Alexei Terentiev, gentileza Alexei Terentiev

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