Hacia arriba

Danza Ballet

#
La danza y el ballet

El caballito jorobadito por el Ballet Kírov

8 noviembre, 2010
Imprimir

colaboradores  El caballito jorobadito por el Ballet Kírov

Recientemente, el Teatro Mariinsky de San Petersburgo le rindió homenaje al compositor ruso Rodion Schedrin (1932) en el teatro Chatêlet de París.

Schedrin, un músico versátil, es uno de los más interesantes compositores del siglo XX, y no sólo en Rusia. El Mariinsky se trasladó al Chatêlet en pleno: orquesta, coro, compañías de ópera y ballet, bajo la dirección de Valery Gergiev, un “incontournable” en el panorama actual de la dirección orquestal. Presentaron dos obras de Schedrin: el ballet “El caballito jorobadito” (que escribió en 1955, aunque su coreografía para el Bolshoi por Alexandre Radounski se realizó en 1960), y la ópera “El vagabundo embrujado”, estrenada en 2002.

No pude asistir a la representación de la ópera, aunque me hubiese gustado, ya que aprendí a gustar de las partituras de Schedrin interpretadas por la Bayerischer Rundfunk (Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera), pero la representación del ballet tenía ese perfume inasible y al mismo tiempo penetrante de la segunda venida de los rusos al Chatêlet, tras esa primera mítica temporada allí de los Ballets Rusos en 1909. El fantasma de Diaghilev debe seguir rondando en ese teatro, en vez de estar descansando en su tumba en Venecia…

“El caballito jorobadito” es un cuento popular en verso (1834), basado en el folklore ruso, de Piotr Yerchov. Ya Arthur de Saint-Léon lo hizo ballet para San Petersburgo en 1864, con música de Cesare Pugni, seguido por Marius Petipa (1895) y Alexander Gorski (1901).

La obra de Schedrin-Radounski para el Bolshoi fue creada por Maya Plisétskaya, la esposa de Schedrin, en el rol de la Muchacha-del-zar, o la Zarina. La gran Pliséstkaya acompañaba esa noche en el Chatêlet a Schedrin. No es posible sustraerse a su presencia. Resplandeciente, elegante, conserva toda su esbeltez de bailarina, y se movía durante el entreacto con la agilidad de una joven de 20 años.

La nueva versión de Alexei Ratmansky (ex-director artístico del Ballet Bolshoi, y ahora coreógrafo residente del American Ballet Theater), fue concebida especialmente para el Ballet Kírov del Mariinsky en 2009. Éste es el tercer ballet “plisetskayano” de Ratmansky, un ferviente admirador de Maya Mijailovna, tras “Anna Karenina” (2004, música de Schedrin) y “Juego de cartas” (2005), de Stravinsky.

En dos actos, con una duración total de 2 horas y 15 minutos, “El caballito jorobadito” de Ratmansky opta por el humor y una ironía casi imperceptible, con lo cual hace creíble y hasta disfrutable en grado extremo una truculenta historia de encantamientos, fantasías diversas y sucesos imposibles.

Ratmansky ha demostrado poseer un amplio espectro. En el caso de “El caballito…”, se trata del coreógrafo que con habilidad notoria enfrenta ballets de toda una noche, “narrativos”, y más aún, con esta temática de “antiguo cuento ruso” y perteneciente al pasado soviético, que Ratmansky, como si fuera una suerte de rey Midas, está “renovando” por medio de otra visión, completamente anclada en el siglo XXI.

“Completamente anclada en el siglo XXI” no quiere decir, según lo visto en “El caballito…”, que Ratmansky sea un “vanguardista” a ultranza, “inventor” de pasos o algo en consonancia. Según lo apreciado en este “Caballito…”, ni siquiera el manoseado término (y probablemente incorrecto) de “neoclásico” es aplicable a Ratmansky.

Utiliza sino el “lenguaje clásico”, pero como demostró Balanchine éste puede ser inagotable por lo ilimitado que ofrece. Basta tan sólo una intención discursiva en cómo ofrecer las combinaciones de pasos, un cierto gesto aquí o allá, la manera en que se desarrolla y se asienta la estructura de las frases por separado y en el resultado total estilístico y conceptual, para que el producto sea “novedoso”. Mejor aún que esta palabra: válido y efectivo. Que todo es un asunto de lo que el coreógrafo tenga en la “cabeza”. Si ésta es “sólida”, ello se refleja en cómo ordena, dispone, subraya, exalta o hasta “insinúa” (no faltaron algunas citas a ciertas coreografías de los Ballets Rusos de Diaguilev, como por ejemplo, a “Les Noces” de Bronislava Nijinska). Del mismo modo que si un escritor escribe bien es porque piensa bien.

Los intérpretes fueron inmejorables, sobre todo ese Leonid Sarafanov como Iván el loco. Más allá de su virtuosismo, fue un comediante delicioso. Alina Somova, como la Zarina, aportó una nota tan tierna como venida de un mundo de sueños, pero todo servido de la mano del humor. A señalar, asimismo, a Grigori Popov como el Caballito, al desopilante Zar de Andrei Ivanov y a la aristocrática Princesa del mar de Ekaterina Koundarova.

Lo único algo discordante en este espectáculo absolutamente logrado son los diseños de vestuario y escenografía (con la excepción de la solución encontrada para la tina de agua hirviente donde tienen que sumergirse Iván y el Zar) de Maxim Isaiev.

Sí, cierto que fueron pensados con intención “modernista” y hasta “abstracta”, hay también algunas citas en ellos, pero su gusto puede ser chocante, como en el vestuario de los gitanos o esas altas tocas blancas de los boyardos: parecían éstos chefs de cocina…

colaboradores  El caballito jorobadito por el Ballet Kírov

Le Petit Cheval Bossu (chor. A. Ratmansky) © Natasha Razina / Théâtre Mariinsky

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

The Dream de Ashton y Firebird de Ratmansky, por el ABT BOSQUES ENCANTADOS DONDE MERODEAN HADAS Y HECHICEROS.                                        En una noche de un calor asfixiantes, la fuente de la hermosa plaza del Lincoln Center de Nueva York, lanzaba altos chorros de agua, tratando de refrescar ...
La soledad en este siglo digitalizado A juzgar por las tres piezas de ballet, dos de ellas estrenos mundiales, de jóvenes coreógrafos europeos que hemos visto en la velada de este sábado 14 de enero de 2017 en Düsseldorf, titulada “b30“, de la compañía “Ballett am Rhein“ que dirige el su...
Ballet de la Ópera de París: Balanchine en su Iglesia   El Ballet de la Ópera de París ha abierto la temporada 2012/2013 con un programa de tres títulos de George Balanchine, desde el pasado 24 de septiembre y hasta el próximo 18 de octubre en la Ópera Garnier. Se trata de “Serenata” (1934), “Agon”...
NUEVA VISITA DE MIAMI CITY BALLET A NUEVA YORK Tilles Center for the Performing Arts, teatro situado en el campus de la Universidad de Long Island, a varias millas de distancia del centro de Manhattan,  abrió de nuevo sus puertas al  Miami City Ballet,  para ofrecer un var...
Nueva temporada 2012/2013 Filarmónica de Berlín Filarmónica de Berlín inaugura la nueva temporada con el homenaje al centenario de Lutosławski La Orquesta Filarmónica de Berlín abre este viernes 24 de agosto la temporada 2012/2013 con el Concierto para  piano número 2 de Brahms, con Yefim Bronfma...
Sobre el ballet “Giselle” y la literatura, siguiendo a Andrew O’ Hagan "El poeta se salva por la sucesión de imágenes; el pintor, por su simultaneidad." Delacroix. En su literaria y ensayística sección “Sábados en PD”, de Penúltimos días, su editor Ernesto Hernández Busto publicó, en traducción de Juan Carlos Castilló...
colaboradores  El caballito jorobadito por el Ballet Kírov

Ballet Barcelona - Carolina de Pedro Pascual

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies y Google Analitycs para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas, y de nuestra política de cookies, privacidad y RGPD ACEPTAR

Aviso de cookies
Conozca TLM