Jonathan Nott dirige la Deutsche Symphonie Orchester Berlin

El violín mágico de Tetzlaff

Para el británico Jonathan Nott, director de la Sinfónica de Bamberg, es esta una velada muy especial, porque dirige por primera vez a la Deutsche Symphonie Orchester Berlin este domingo 16 de enero de 2011 en la gran sala auditorio de la Filarmónica de la capital alemana.

Abre el programa la Sonata para piano nro. 9, opus 68, de Alexander Skrjabin, una obra plena de simbolismos, en una versión arreglada en 2003 para gran orquesta por Georg Friedrich Haas, en la que las cuerdas, y especialmente los violines se destacan por una ejecución de gran delicadeza.

Después viene la muy aguardada interpretación del Concierto para violín y orquesta nro. 1 en la menor compuesto por Dmitri Shostakovich dos años después del término de la Segunda Guerra Mundial, en un momento conflictivo de su vida, bajo la represión del régimen estalinista (1924-1953). El estreno de la obra hubo de esperar hasta que falleciera el dictador para tener lugar finalmente el 29 de marzo de 1955 en Leningrado (San Petersburgo).

Dejar que vuele la imaginación y se nutra el espíritu con el sonido mágico del violín de Christian Tetzlaff (Hamburgo, 1966) es un ejercicio muy encomiable para quien desee vivir la experiencia de escuchar a un gran virtuoso que introduce con total naturalidad al espectador en su mundo de serenidad interior.

A veces parece como que el violín fuera una prolongación de la personalidad de su ejecutante. Así ocurre con los pianísimos del primer movimiento (Nocturno.Moderato), interpretados con gran sutileza por Tetzlaff. O con la efusividad de algunos pasajes del segundo (Scherzo.Allegro), la profundidad del tercer movimiento (Passacaglia.Andante – Cadenza, attacca) o la energía de la última parte (Burleske. Allegro con brio) de este concierto.

Durante los 40 minutos que dura la obra, el violinista lleva al espectador, absorto en su fascinación, a concentrarse intensamente junto con él en la música, sin incurrir en absoluto en gestos superfluos que lo distraigan de ese inefable proceso. Las ovaciones del público son incontenibles al término de la excelsa ejecución de Tetzlaff, a quien Nott acompaña en todo momento con enorme atención al frente de la orquesta.

Tras la pausa, el director lleva a la Deutsche Symphonie Orchester Berlin por los tortuosos senderos de la Sinfonía nro. 1 en si bemol menor de William Walton, compuesta entre 1932 y 1935, en una época de transición entre ambas guerras mundiales, en medio del decisivo avance de la era del cine sonoro y de las obras creadas especialmente para sus filmes.

La obra ocupa totalmente los 45 minutos de la segunda parte de la velada, tiene momentos vigorosos, circunspectos y enérgicos en la primera parte (Allegro assai), más dinámicos en el Presto con malizia, muy ensimismados en el Andante con malinconia, y excesivos (cinematográficos) en el giro final Maestoso – Allegro, brioso et ardentemente – Vivacissimo – Maestoso, ante los que Nott recurre a su mayor habilidad para salir airoso al frente de la orquesta.

Christian Tetzlaff © Giorgia Bertazzi


Berlín, 16/01/2011.
Gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín.
Solista Christian Tetzlaff (volín).
Deutsche Symphonie Orchester Berlin.
Director invitado Jonathan Nott.
Sonata para piano nro. 9, opus 68, (arreglada para gran orquesta por Georg Friedrich Haas, 2003) de Alexander Skrjabin (1872-1915).
Concierto para violín y orquesta nro. 1, op. 77 de Dmitri Shostakovich (1906-1975).
Sinfonía nro. 1, de Wlliam Walton (1902-1983).
90% del aforo.

 

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