Nijinsky, el dios que baila

“Obra de un dios sufriente y atormentado me pareció entonces el mundo
Sueño me parecía entonces el mundo, e invención poética de un dios, humo
coloreado ante los ojos de un ser divinamente insatisfecho” Nietzsche

Por Silvia Manzini

Era 1912, el Ballet Ruso había deslumbrado en París, con el Carnaval de Shumann y tanto en Petroushcka, como en Schéhérazade, Nijinsky había cortado el aliento.

Por primera vez, Diaghilev le encomienda una coreografía es para L Aprés midi d´un Faune de Debussy. De artista, intérprete, pasa a creador y diseñador de la danza. Inspirado en arcaícos bajorrelieves griegos logra en su composición que la troupe de siete bailarines, se muevan con las rodillas dobladas y los pies planos apoyando el talón en el suelo.

Rompe el clàsico paso en puntas, subvierte los cánones.

Debussy había compuesto el peludio en 1989 para la Egogla Siesta de un Fauno de Mallarmé, el poeta al enterarse de ésta ofrenda comenta: creía que mi poesía tenía música.

Nijinsky, ignorando el lazo de inspiración que unía al músico con la poesía llama a su creación Poema coreográfico

La elegía canta:

¿Quizás yo un sueño amaba?

Un fauno descansa casi dormido.
Surgen ninfas que lo tientan y desaparecen
Un velo abandonado le complace los sueños

Y concluye

O, par, abur ¡la sombra mira en que te deshaces ¡

Nijinsky juega con movimientos quietos, sin atavíos, como el poeta con las palabras. Arma la coreografía en la disparidad de la música y la danza, en la conjunción de un círculo con un cuadrado.

Danza tan perfecta que se puede bailar sin música. Termina la representación con una masturbación simulada. El público azorado queda en silencio, al finalizar estalla en aplausos y gritos ante esa danza angular. Se lo acusa de pervertir el buen arte, entre otras, por sus relaciones con Diaghilev, mecenas de la Compañía Rusa. Rodín defiende ardientemente ésta interpretación diciendo: Su belleza es la de los frescos y la escultura antiguos: es el modelo ideal el que uno quisiera dibujar y esculpir.

Ahora no hay saltos ni arremetidas, nada más que gestos de una animalidad: se acuesta, descansa sobre los codos, camina inclinado, se levanta avanza, retrocede con movimientos lentos y otras veces precipitados, siempre ágil, angular. Es una estatua cuando se levanta el telón acostado sobre la piedra, con la pierna doblada y su flauta…. y al caer el telón…..voluptuoso sobre el velo abandonado.

Entre la mímica y la plástica, hay acuerdo absoluto, el cuerpo traduce lo que quiere el espíritu Nijinsky finalmente posa para Rodín en su estudio.

Diaghilev le propone nuevamente, hacer esta vez, la coreografía de La consagración de la Primavera de Stravinsky. Vaslav crea una danza tan cataclímica y demoledora como la música en sí. Inspirado no ya en los mítica griega, sino en lo pulsional y vibrante de la naturaleza. Ovaciones e insultos brotan desde el público. En medio de esa efervescencia cansado, de que le pidan siempre la pirueta sin comprender la idea viva, de sus creaciones decide partir. Embarca en gira hacia Sudamérica, en ese viaje, alguien ante su insistente indiferencia, lo asedia constantemente, es Rómola, la bailarina.

Era 1913, el barco costeaba el puerto de Bahía, cargado de italianos, españoles, golondrinas que venían hacerse la América, entonaban canciones y bailaban boleros, fandangos y tangos.

Ahí en terrible francés Nijinsky rompe la cruel indiferencia súbito se dirige y le propone en terrible francés: “Madmoselle voulez vous, vous et moi”.

Cuatro días después al tocar puerto en Buenos Aires, se casan en la iglesia de San Miguel. Diaghilev al leer la noticia empalidece y le envía un telegrama diciendo “El ballet ruso no necesita más de sus servicios, innecesario volver” Serguei de Diaghilev.

Acto seguido después del duro impacto, Nijinsky es requerido por el Ballet de Londres, viaja a Budapest para el nacimiento de su hija Kyra. Comienza la guerra, recluido como ruso en Hungría, mirando pasar las infinitas tropas, sombrío comenta -toda esa juventud va camino a la muerte ¿y para qué? Y acota “Otros mueren o sufren más; yo llevo el arte en mi alma; nada ni nadie conseguirá sacar de mí la felicidad está en nosotros mismos, la llevamos con nosotros a cualquier parte donde vayamos”.

Febril comienza a escribir un sistema de escritura, con planos, anotaciones matemáticas y musicales para la danza. Sospechado de esto, de conspirar por ser ruso, es declarado prisionero de guerra. Liberado luego, parte con Rómola. Diaghilev, antes de la pelea, había firmado un contrato para llevar la compañía a América con Nijinsky.

En abril de 1916 lo espera con un ramo de flores en el puerto de New York. Era el dios de la danza. El rey y su corte en España asistían a mirar las representaciones, el propio rey – solo- intentaba en la noche, imitar los famosos saltos de Vaslav.

Transcurría el tercer año de la guerra, llegando a Río de Janeiro, se entera que se había incluido Siesta de un Fauno en el programa. Discute los términos del mismo, Nijinsky coreógrafo no había sido consultado, sólo podía ser obligado Nijinsky bailarín. ¿Los dos Nijinsky eran acaso el mismo?

La representación de esa pieza no se hace. La audiencia, gritó, lloró, inundó la escena de flores. Un poeta asiste a la función Claudel y exaltado escribe “No es fácil encontrar belleza cuando nos empeñamos en perseguirla, por eso los falsos artistas, es lo que el burlón Janús latino llamó improbus. Yo era de los que no apreciaba otra danza, que no fuese la de oriental donde los pies no se despegan jamás del suelo”.

Nijinsky traía algo distante. Los pies finalmente abandonaban la tierra. Traía el ambicionado vuelo, es decir la victoria de la respiración sobre el peso.

Una vez y otra vuelve a caer con la majestad de un rey que desciende. El alma por un instante, conduce al cuerpo y se convierte en llama. Corta el escenario como un relámpago, vuelve como un rayo.

Es la gran criatura humana en estado lírico.

En 1917 termina ésta segunda gira por América. Nijinsky baila por última vez con el ballet ruso en Buenos Aires.

Nijinsky agotado por consejo médico se toma un descanso en una clínica Suiza. Dedica ese tiempo a dibujos y sobre un sistema de anotación para la danza, ese arte demasiado efímero destinado a desaparecer junto con el intérprete. En enero de 1919 acepta dar una función de caridad en uno de los salones del Hotel Suvretta de Saint Moriz, ante un auditorio compuesto por turistas, aristócratas desocupados y nuevos ricos.

Esa es la última vez que bailará en público. Vestido con una túnica blanca anuncia su casamiento con Dios. Luego clavando la mirada dijo: “Voy a mostraros como vivimos, como sufrimos y como creamos nosotros los artistas”.

Abismado y con voz de trueno continúo, “Ahora os danzaré la guerra, sus sufrimientos, sus destrucciones, la guerra que no supiste impedir y por la cuál habéis de responder algún día”. El público inmóvil y aterrado. Nijinsky bailo como quién quiere huir de su propio destino. Danzaba arrastrando a los presentes hasta la destrucción de la guerra y lo etéreo de la vida. Después de ésta presentación comenzó la incesante escritura de su diario en ruso y algo en polaco. Diario que divide en tres partes: Vida, Muerte y Sentimientos.

Ligaba sentimientos a experiencia. Bailar y tocar eran para él una misma cosa.

En 1936 se establece en Londres la versión inglesa de éstos diarios respetan la sintaxis impropia original, aunque Rómola le mutila varios fragmentos del Diario que ocultaba y fue encontrado por casualidad entre los juguetes de su hija Kyra. En medio de ese período amenaza con matarse. Bleuer lo atiende y aconseja su internación, aún no tenía treinta años, y el diagnóstico confirmado luego por Freud y por Jung, fue de esquizofrenia,

Escribe:

Yo quería seguir bailando pero Dios me dijo: Suficiente.
No quiero el mal, quiero el amor. Diaghilev engaña a la gente….Quiero comprender a Dios….A los quince años empecé a lucha contra la lujuria y abandoné la masturbación… Decidí trabajar más en la danza.
Me puse a bailar como Dios.
Yo soy un hombre de movimiento no de inmovilidad….La gente piensa que me voy a volver loco como Nietzsche, perdió el juicio porque pensaba demasiado. Que buen hombre el me hubiera comprendido.
Nietszche y el padecieron, la guerra, la locura y el genio.
Yo no pienso, no puedo volverme loco….He consagrado todo el tiempo a la danza por eso bailo bien. No necesito espejo.
La escritura a mano es algo encantador, está llena de vida, es saltarina.
Quiero escribir, escribir, escribir. Quiero decir, decir, decir
Quiero decir, decir, decir. Quiero escribir, escribir, escribir
Tengo ganas de llorar pero Dios me ordena que escriba.
Muerte: La muerte vino de improviso a mi , pues así lo quise. Me dije que no quería vivir más. He vivido poco. Me habían dicho que estaba loco.
Diaghiliev cree que estoy muerto para el arte pero no es cierto, estoy vivo.
Decidí escribir sobre la muerte. Lloro de pena… Quiero decir toda la verdad…Escribo por la noche. ..Quiero termina pero Dios no me deja.
Escribiré hasta que Dios me interrumpa.
Sentimientos: He danzado de mala manera, he caído cuando no debía. En mi danza me reía. La audiencia reía. Han comprendido mi danza como si fueran bailarines.
Yo siento la belleza. Yo amo la belleza. La belleza no puede criticarse. Soy un artista que ama todas las formas y todas la bellezas.
Las personas que piensan escriben cosas absurdas sobre la belleza.
Alquilaré un caballo para que me lleve a mi casa.
Debo decir que veo sin ojos. Soy el sentimiento. Siento. Que en Marte los hombres no tienen necesidad de ojos porque no tienen el sol y viven con amor.
Sé que la tierra es una cosa viva. Que las estrellas que titilan, son soles. Sé darle calor a un poeta por eso sabré darle calor a la Tierra.
Se que me dirán que soy loco porque hablo de cosas que no comprendo. Soy el espíritu en el hombre que lleva el cuerpo de Nijinsky

Este diario lleva como epígrafe: Soy un loco que ama la humanidad
Mi locura es el amor a la humanidad

El clown baila

“Sólo creería en un Dios que supiese bailar”  Nietzsche

Nijinsky
¿Quién eras, quién eres?
Pequeño dios desnudo
clown de dios
amas al instante
al primer paso
Nijinsky
¿Quién eras, quién eres?
Mudo ante dios
entre dos guerras
mueca de risa y dolor
ante un dios mudo
¿Quién eras, quién?
abandonado de Diaghiliev
padre en tu danza
Nijinsky
¿Quién eras, quién eres?
Equilibrista del vuelo….
vuelas
lo imposible
¿Quién eras? ¿Quién eres?
En el kairòs de dios
coreògrafo del azar
¿Quién eras? ¿Quién eres?
Nijinsky
extranjero
polaco, en lengua rusa
En tu mundo de lobos
los corderos sangran
Nijinsky
preso de guerra
en Budapest
loco, en Saint Morizt
muda tu foto danza
Tocatta y fuga
sobre el velo
llama sagrada
Tocas
danza pagana
L áprés midi d´une faune
Escribes
caligramas
danza inocente
y nos redimes
Nijinsky

Valentine Hugo. Vaslav Nijinsky in title role from Petrushka, 1911, pencil on paper 41.5 x 56.7 cm (16 5/16 x 22 5/16 in.). V&A, London, Gift of Jean Hugo Diaghilev and the Ballets Russes, 1909–1929: When Art Danced with Music. National Gallery of Art Washington D.C., May 12 – October 6, 2013

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