Ovacionan a Vladimir Malakhov

Ovacionan a Vladimir Malakhov en sus dos funciones de despedida en Berlin.

El célebre bailarín ruso Vladimir Malakhov fue ovacionado por el público en las dos últimas funciones que cumplió al frente del Staatsballett Berlin el pasado fin de  semana en el escenario de la Staatsoper im Schiller Theater de la capital alemana.

Malakhov bailó el viernes 13 de junio “Caravaggio”, del coreógrafo italiano Mauro Bigonzetti, y el sábado 14 “Chaikovski – el misterio de la vida y la muerte”, del ruso Boris Eifman, dos obras creadas a su medida y en las que el artista de 46 años se destacó por la profundidad de su interpretación.

Los espectadores que colmaban la sala aplaudieron y ovacionaron de pie durante más de media hora en cada oportunidad a Malakhov, director general fundador del Staatsballett Berlin desde  2004, en un acto de despedida totalmente digno y honroso para este sobresaliente y muy  apreciado artista.

Malakhov cumplió una ímproba labor en la última década al fusionar a los cuerpos de ballet de las tres casas de ópera del Berlín en proceso de unificación, tras la caída del Muro, para crear a la mayor compañía de Alemania y la segunda de Europa (después de la Ópera de París)  con casi 100 bailarines.

Vladimir Malakhov and Beatrice Knopp in Hans van Manen’s The Old Man and Me. © Igor Zakharkin.

 

Caravaggio

La pieza de Bigonzetti, de casi dos horas de duración, asombra, entusiasma y lleva a la reflexión al espectador, 400 años después de la muerte del genial y controvertido maestro del barroco. A diferencia de los ballets clásicos, “Caravaggio” no relata una historia de ficción en particular.

Pero el enorme y precioso marco dorado que domina la sobria escena (Carlo Cerri) se llena  pronto de vida, pasión, misterio, exquisito lenguaje corporal y refinada expresividad, como  ocurre con los cuadros de este pintor. No solo las piernas desempeñan aquí un papel protagónico, sino todo el cuerpo, los brazos y las estilizadas siluetas de los bailarines.

La iluminación (también Cerri) trata de captar, con los más modernos medios técnicos a su alcance, la atmósfera de claroscuros que dejara plasmada Caravaggio en sus lienzos y cuyo  secreto se llevó para siempre consigo, cuando murió el 18 de julio de 1610 en Porto Ercole,  Monte Argentario, en la Toscana, tras una turbulenta vida. Su peculiar técnica sigue rodeada  del más impenetrable misterio, si bien se han escrito libros y más libros sobre ella, y se han tejido múltiples hipótesis que darían para llenar páginas y más páginas con este y otros artículos.

Interpretación

El virtuosismo de Vladimir Malakhov, la gracilidad de Elena Pris, el temperamento de Elisa Carrillo Cabrera, el perfeccionismo de Shoko Nakamura (invitada de honor de Malakhov para esta  última representación), la soltura de Sebnem Gülseker, los atléticos movimientos de Dinu  Tamazlacaru, la fuerza de Michael Banzhaf, la seguridad y claridad de Leonard Jakovina encarnan excelsamente con sus figuras algunos de los personajes y situaciones que  inmortalizara en sus óleos Michelangelo Merisi da Caravaggio (su nombre completo), nacido en  Milán el 29 de septiembre de 1571, pero más conocido por Caravaggio, el nombre de la localidad  de la que eran originarios sus padres, en la provincia de Bérgamo.

La música de Monteverdi, contemporáneo de Caravaggio, fue reorquestada por Bruno Moretti para esta obra. La interpretación de la Staatskapelle (la orquesta de la Staatsoper Berlin), dirigida por Paul Connelly, seduce y extasía al público.

Con estos cuadros vivientes, Bigonzetti recorre a grandes pinceladas los pasajes clave de la  vida y obra de Caravaggio: el misterio de la luz, el viaje a Roma, el Baco, el sacamuelas de  la taberna, jóvenes músicos, los jugadores de cartas, la reyerta callejera y el duelo, la  vocación de San Mateo, así como San Mateo y los ángeles, y el martirio.

La lista de vivencias y circunstancias no está completa, porque también es limitado el tiempo  para una representación de este tipo, pero ilustra de forma tangible el dramático recorrido  del pintor que pasó de una ciudad a otra sirviendo a varios señores importantes. Fue un gran  trabajador, pero también un hombre orgulloso, terco, siempre dispuesto a discutir o a  enzarzarse en peleas. Una biografía que asemeja a una pesadilla y que concluye de forma  trágica a los 39 años de edad.

Chaikovski

En “Chaikovski – el misterio de la vida y la muerte”, obra coreografiada por Boris Eifman, estrenada en 1993 en San Petersburgo y reestrenada 13 años después con gran éxito por el  Staatsballett Berlin, Malakhov y el alter ego del personaje (Wieslaw Dudek) no solo  interpretan, sino que sienten, sufren en carne propia con gran pasión la trágica vida del  compositor ruso Piotr Chaikovski (1840 – 1893), su compleja personalidad y su oculta  homosexualidad (en una Rusia que sigue siendo hasta hoy homófoba e intolerante).

Beatrice Knop hace una sobresaliente mecenas Nadeshda von Meck (además del hada mala  Carabosse,  y de la Dama de Pique, evocando algunas de sus obras más famosas); la  perfeccionista Nadja Saidakova encarna a la esposa de Chaikovski; Marian Walter al príncipe;  Rainer Krenstetter (quien abandona próximamente el Staatsballett Berlin para ir al Miami City  Ballet) y Iana Salenko a dos jóvenes; y Dinu Tamazlacaru al Joker (comodín) del mazo de  naipes.

Fragmentos de la Sinfonía nro. 5 y de la Sinfonía nro. 6 (Patética) nutren a los exquisitos  movimientos de los bailarines, en una sobresaliente ejecución de la Staatskapelle dirigida por  Robert Reimer. La música y las inefables emociones que despierta, así como las cartas de Chaikovski inspiraron fuertemente a Eifman para la realización de esta pieza.

El contacto epistolar con Nadeshda von Meck, viuda de un rico empresario de ferrocarriles ruso y una mecenas influyente en las artes, muestra el estado psíquico en que se encontraba el compositor hasta su colapso total y su muerte, única salida a esa desesperante situación.

Se queda en Berlín

Vladimir Malakhov seguirá viviendo en su residencia del centro de Berlín y trabajando  internacionalmente desde aquí a través de la fundación que lleva su nombre para promover a  nuevas generaciones de jóvenes bailarines en todo el mundo. Próximamente Malakhov comenzará su labor como asesor artístico del Tokio Ballet de Japón, intervendrá como jurado en diversos festivales de danza en Estambul y Viena, realizará proyectos de ballet y teatro-danza en Cuba, e intensificará su labor en China para promover a niños y jóvenes en el camino de este arte. El encargado de negocios de China en Berlín, LI Xiaosi, estuvo también presente entre los  invitados a la última función de Malakhov al frente de su compañía para subrayar el interés de  su país y su gobierno en las futuras actividades del artista ruso, nacionalizado austríaco y  nacido en la entonces República Socialista Soviética de Ucrania.

El próximo 27 de septiembre la Fundación Vladimir Malakhov entregará por primera vez en una ceremonia de gala que tendrá lugar en el Hotel Maritim de Berlín el premio TAGLIONI European Ballet Award que honra la memoria de Marie Taglioni (Estocolmo, 1804 – Marsella, 1884),  estrella del ballet romántico y primera maestra  en la técnica de bailar en puntas.

La distinción será otorgada en 11 categorías diferentes por un jurado internacional   independiente que premiará a jóvenes talentos, así como a la tradición e innovación en el  ballet.

Páginas de Internet

malakhov-foundation.com

www.staatsballett-berlin.de

“Caravaggio”
Coreografía de Mauro Bigonzetti. Música de Bruno Moretti basada en composiciones de Claudio Monteverdi. Escenografía e iluminación Carlo Cerri. Vestuario Kristopher Millar & Lois Swandale. Orquesta Staatskapelle Berlin. Dirección musical Paul Connelly. Intérpretes: Vladimir Malakhov, Elena Pris, Elisa Carrillo Cabrera, Dinu Tamazlacaru, Marian Walter, Sebnem  Gülseker, Shoko Nakamura (invitada especial de Vladimir Malakhov para esta última función),  Michael Banzhaf y Leonard Jakovina. Miembros de la compañía Staatsballett Berlin. 100% del aforo.

“Chaikovski – el misterio de la vida y la muerte”
Ballet en dos actos. Coreografía y puesta en escena de Bori Eifman. Música de Piotr Chaikovski. Escenografía y vestuario Viacheslav Okunev. Iluminación Gleb Filshtinsky. Orquesta Staatskapelle Berlin. Dirección musical Robert Reimer. Intérpretes: Vladimir Malakhov (Chaikovski), Wieslaw Dudek (su alter ego, Drosselmeier), Beatrice Knop (Nadeshda von Meck, Carabosse, Dama de Pique), Nadia Saidakova  (esposa de Chaikovski)R, Marian Walter (príncipe), Rainer Krenstetter e Iana Salenko (jóvenes), Dinu Tamazlacaru (Joker/comodín). Miembros de la compañía Staatsballett Berlin. 100% del aforo.

Vladimir Malakhov and Beatrice Knopp in Hans van Manen’s The Old Man and Me. © Sergei Andreetsev.