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Para los amantes del ballet, entrevista a la profesora Esmeralda Maycas


12 enero, 2020
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editora  Para los amantes del ballet, entrevista a la profesora Esmeralda Maycas
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Durante el pasado mes de diciembre de 2019, y antes de las fiestas de fin de año, el IEA Oriol Martorell de Barcelona, organizó una jornada de clases abiertas para todos los padres de los alumnos que allí se forman, con el fin de poder apreciar el trabajo realizado durante el curso lectivo.

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Esmeralda Maycas – © Mónica Lou

En mi caso fui invitada a la clase de 4º Grado Profesional de Danza Clásica como madre de una de las alumnas.

Los días previos a las clase abiertas (hay oficialmente dos, en Navidad y en junio) los alumnos del conservatorio lo viven con muchos nervios y grandes preparativos, ya que son fechas importantes, pues asisten gran cantidad de invitados y se entregan las evaluaciones del trimestre.

El día mencionado, al llegar unos minutos antes de la hora, junto a la puerta del aula de ballet a las 8 de la mañana en punto, nos esperaba para darnos la bienvenida la profesora de Danza Clásica, la Sra. Esmeralda Maycas.

Impecable en su trato, nos tiende la mano y saluda uno a uno, dándonos una amable y cortés bienvenida.

Esmeralda Maycas es una maestra cálida, abierta y afectuosa; aunque también exigente, rigurosa, disciplinada y entregada a una de las tareas mas difíciles que pueda tener una bailarina clásica; que es la de enseñar.

A mi juicio, las clases de ballet son interesantes cuando están llenas de contenido, que es lo que distingue una verdadera clase académica de ballet de una simple clase de danza. Es entonces cuando luego de interminables horas en las que has estado estoicamente sentada frente a la clase -dándole la espalda a la inmensa pared de espejos – observando el trabajo técnico y artístico de los alumnos, piensas que ha valido la pena.

Esto es posible, este milagro solo se logra, si la persona que enseña está llena de experiencia y de ganas de enseñar; porque entonces, la calidad de las lecciones están llenas de significado. Esto es lo que ha sucedido el día de mi clase abierta.

He observado una clase donde imperaba una metodología de trabajo y una disciplina positiva digna de felicitar y emocionar.

Una clase donde Esmeralda Maycas no solo se limitó (y no se limita en el día a día) a transmitir a sus alumnos explicaciones sobre como tener una bella línea o logar una excelente técnica; sino que también les explica que deben ser personas espiritualmente desarrolladas, educadas y cultas. Les enseña el porqué de cada movimiento, si tiene o no tiene significado, y les cuenta que cada forma no siempre termina, sino que la mente continúa el movimiento cuando lo detiene el cuerpo.

Esmeralda es una persona que sabe transmitir la tradición de la danza clásica académica y su información, aporta su punto de vista, lo defiende y es convincente. Y lo más importante: es una persona con una base cultural.

Es por esto que he querido realizar ésta entrevista y compartirla con vosotros.

Carolina de Pedro Pascual

La entrevista a la profesora Esmeralda Maycas

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La profesora Esmeralda Maycas – © Mónica Lou

Esmeralda, ¿cuándo empezaste a tomar clases de ballet y cómo llegas a la vida profesional?

Desde muy niña siempre bailaba, pero no fue hasta la edad de doce años que empecé mis clases de danza clásica y danza española en el estudio del Mestre Magriñá, con Fernando Lizundia, Asunción Aguadé y Mercé Núñez. Después de un año de preparación en el estudio del Mestre Magriñá, mis maestros me presentaron a las convocatorias en el Instituto del Teatro al cual accedí, es así como llegué a mis estudios de danza dirigidos y focalizados a nivel profesional.

En tu juventud, ¿dónde estudiaste y donde bailaste?

Llevé a cabo los estudios de danza profesionales en el Institut del Teatre, y perfeccioné mis estudios en la escuela de Rosella Hightower en Cannes y el Maestro Gleglosky en París.

Mi incursión en el mundo profesional empezó en el Gran Teatro del Liceu compaginándolo todavía con mis estudios de danza en el Institut del Teatre. Seguidamente y sin terminar mis estudios me ofrecieron contrato en una compañía en el norte de España dirigida por solistas del Ballet de Hamburgo y como maestra principal y repetidora de repertorio clásico, Ezbieta Jaron, primera bailarina de la Ópera de Varsovia.

La temporada siguiente, en Barcelona se formó una compañía de ballet clásico con renombrados coreógrafos y bailarines en la cual también me ofrecieron contrato. El paso por estas dos primeras compañías me dieron el bagaje y la experiencia necesaria para seguidamente poder afrontar el trabajo ya en compañías en teatros estatales en Alemania.

Varias temporadas en el Pfalztheater Kaiserslautern, y otras tantas en el Staatstheater Darmstadt, me abrieron camino para posteriormente ejercer como freelance en diferentes propuestas y proyectos coreográficos de índole más vanguardista en Heidelberg y Frankfurt sobretodo, donde las nuevas tecnologías y fusión de diferentes áreas del arte se unieron para dar respuesta a mi curiosidad como bailarina y artista.

Como maestra de ballet, ¿cómo afrontas la formación futuros bailarines clásicos?

En primer lugar, con mucho amor y respeto hacia cada uno de ellos. Es fundamental. En segundo lugar, con mucha autocrítica pues el nivel técnico del bailarín actual es muy alto. Estar a la vanguardia de la enseñanza no es tarea fácil, así que me exijo mucho a mi misma y consecuentemente también a mis alumnos a todos los niveles: físico, emocional, mental y actitudinal, siempre, respetando el desarrollo cognitivo de cada uno de ellos.

Adoro transmitir mi pasión y amor por la danza a todos los niveles y para todos los públicos. No obstante, admito que formar bailarines profesionales es muy motivador y positivamente retador. De una forma o de otra, la enorme responsabilidad que ello supone me sitúa en un estado de permanente escucha, cuestionamiento y aprendizaje. Cada curso es diferente, nunca enseño igual. La adaptación a las nuevas generaciones así como a las tantísimas diferentes personalidades que hay en cada curso y grupo, me obliga a estar realmente a la escucha y cambiar sin miedo mis propios parámetros si así lo considero necesario.

Eres maestra de ballet del Institut del Teatre y actualmente formas artistas en el Oriol Martorell, en ambos lugares trabajas con jóvenes. ¿Cómo es el trabajo de coaching que realizas en los alumnos y tu experiencia en ambos conservatorios?

Sí, llevo prácticamente 20 años en el Institut del Teatre y desde el curso 2017-18 también formo parte del IEA Oriol Martorell en el cual estamos implementando el Grado Profesional de Danza. Trabajar en la formación a nivel profesional en ambos conservatorios es muy enriquecedor a la vez que retador, pues la idiosincrasia de cada uno de ellos es muy diferente, al mismo tiempo que las necesidades y demandas de los jóvenes adolescentes son similares en ambos.

La permanente y exponencial evolución que se produce en nuestra sociedad a través del inevitable paso del tiempo, hace que el planteamiento de coaching tenga que ser constante y revisable, a la vez que abierto e integrador. Las nuevas generaciones demandan de un reajuste constante en la pedagogía que se utiliza. Calibrar y encontrar el equilibrio entre la exigencia que la danza clásica demanda (esfuerzo, paciencia, constancia, consciencia, autonomía y compromiso con su propio aprendizaje), sin perder la motivación e ilusión del alumno, es tarea ardua y mi principal objetivo.

Habiendo sido bailarina, sabes que ser una maestra de ballet te permite, de alguna manera, extender tu carrera. ¿Que piensas sobre esto?

Sí, efectivamente. Estoy muy de acuerdo con tu planteamiento. No estoy segura que todo el mundo así lo considere, pero para mí, es una bellísima definición, Carolina.

Ciertamente en mi caso, la oportunidad que tengo de transmitir a diario mi experiencia como bailarina me transporta a esa memoria muscular con la que se han efectuado los movimientos a nivel coreográfico años atrás, también a las maravillosas sensaciones (muchas de ellas difíciles de transmitir) , a la emoción de un simple gesto, a la presencia, o a la alegría de los saltos y giros rápidos, al saludo… Siguen los aplausos… Las emociones… Como maestra sigues creciendo y descubriendo sensaciones a través de los alumnos, es maravilloso.

Sí, es una extensión de la carrera como bailarina.

Has creado ARTDance International Dance Program ¿En qué consiste? ¿Sigues trabajando en él esta temporada?

ARTDance IDP fue el resultado de una serie de acontecimientos; por una parte e inicialmente, de la presentación de mi candidatura a la dirección del Conservatorio del Institut del Teatre, donde la propuesta que define a ARTDance quedaba reflejada en uno de los apartados del Proyecto de dirección que presentamos. El proyecto fue rechazado.

Por otra parte y posteriormente, de la propuesta de un proyecto muy ambicioso a nivel artístico y educativo de entidad privada, surgió finalmente ARTDance IDP de manera independiente y con identidad propia. Su objetivo era dar respuesta a los jóvenes graduados donde el dinamismo de los profesores y coreógrafos invitados de renombre internacional, así como las colaboraciones escénicas de diferente índole y prácticas en compañías profesionales, creaban un espacio idóneo para la interacción y proyección profesional del bailarín recién graduado.

Todo ello garantizado por una amplia red de intercambio internacional y por un programa de 30h semanales estratégicamente diseñado con propuestas innovadoras. Las colaboraciones con otras entidades eran un punto importante del programa, a modo de ejemplo, la puesta en escena del ballet “El lago de los cisnes” junto con la orquesta , Simfònica Tekhné en directo y la colaboración de los alumnos del IEA Oriol Martorell tuvo una fantástica repercusión. La Interacción es sumamente importante en el momento actual y ARTDance ya tenía todo un maravilloso espectro abierto.

Un programa con este planteamiento requiere de una gran infraestructura, que a nivel privado es muy difícil sostener. Ello, junto con mi incursión definitiva en el IEA Oriol Martorell hizo que ya en este presente curso no haya podido tener continuación.

¿Todavía tomas clase? ¿Cuales fueron, en tu vida de bailarina, las clases que mas feliz te hicieron y las que mas técnica te enseñaron?

Desgraciadamente, ya no tengo tiempo de tomar clase. Los últimos 23 años he priorizado mi tiempo en la dedicación a mi trabajo y a mis dos hijas gemelas. Aún y así, hasta hace pocos años tomaba alguna clase cuando el tiempo me lo permitía. En la actualidad, lo que sí practico de manera regular es yoga, de hecho, empecé con yoga cuando todavía era muy joven y bailaba en Alemania.

¡La verdad es que en ocasiones echo realmente de menos esa maravillosa sensación de bailar a fondo en una clase! Hay grandes maestros que te hacen vibrar de felicidad en clase, especialmente disfrutaba con los maestros franceses en mi época de estudiante y ya en Compañía con los americanos, muy en boga en la época.

Guardo especial recuerdo en mis inicios como bailarina profesional de las clases de Ezbieta Jaron quien me llevó a saber gestionar mi en dehors de una manera inteligente y gratificante, así como las maravillosas e inteligentes clases de Haydée Cacho y en especial las de Galina Sansova. Irene Milova, Cathy Bennetts y Azari Plissetski me merecen especial atención por sus grandes conocimientos.

¿Cuáles son los atributos que tiene que tener una persona que desea dedicar su vida a la danza y en particular a la danza clásica?

En mi opinión son varios, pero siempre es el conjunto y la proporción de los diferentes atributos lo que forma un equilibrio para llegar a tener éxito.

Indudablemente, el requisito esencial es QUERER. Tesón, inteligencia corporal y abstracta, inteligencia emocional, seguridad y una autoestima alta son factores igualmente primordiales. Parto de la base que para dedicarse al estudio de la danza clásica es requisito fundamental tener una morfología corporal que garantice mínimamente una buena asimilación de la técnica, exenta de peligros de lesiones serias a los que un cuerpo no apto para la práctica de la danza clásica se expone. A partir de ahí, el resto es voluntad, fruto de una pasión. Es como un magnetismo que te atrae hacia ello. Entonces, y solo entonces, es fácil y nada supone un esfuerzo.

¿Cómo miras el futuro de la danza en general y en particular en Catalunya?

Son dos preguntas que desde mi punto de vista, y dada la peculiar situación que Catalunya tiene respecto a la danza, obligatoriamente merecen atención separada.

Referente al futuro de la danza en general, por una parte me maravilla la evolución que está teniendo el bailarín actual. Lo que se llega a lograr hacer con el cuerpo, es maravilloso si hablamos de fisicalidad, fuerza y técnica con un absoluto control, es decir, el instrumento de trabajo, el cuerpo, llega a estar afinadísimo, no obstante, —y esto es una apreciación muy personal— en ocasiones va en detrimento del arte en sí.

La expresividad, la personalidad, el gesto danzado… La interpretación de los grandes roles en los ballets de repertorio, son elementos que se van diluyendo y perdiendo protagonismo para enaltecer la técnica. Parece ser que es lo que el futuro nos depara… A nivel coreográfico, no es la gran eclosión que hubo a lo largo del S.XX, pero sí hay propuestas muy interesantes donde se pueden apreciar la fusión cada vez más clara de las diferentes disciplinas como son la danza clásica y la danza contemporánea siempre hablando en términos no de formación, sino coreográficos.

Por lo que respecta a Catalunya, si nos remontamos a 1957-58, el Ballet del Gran Teatro del Liceu con Juan Magriñá al mando, y que tendría su época de esplendor hasta 1977, se puede considerar la excepción de una situación que caracteriza a Catalunya por la ausencia de la danza clásica en el ámbito cultural.

Es importante tener en cuenta que en esos momentos y hasta la fecha de desaparición de la Compañía, el empresario Antoni Pàmies estaba al mando del teatro, el cual fue el gran precursor e impulsor del ballet en el Teatre del Liceu.

Desde el ámbito político y cultural, la danza clásica no se ha fomentado ni respetado nunca. Ni tan siquiera considerado. Lo más trágico es que a medida que avanza el tiempo y la historia, Catalunya se posiciona cada vez más por detrás de lo que en un momento pudo tener como fue el Ballet del Gran Teatro del Liceu.

Otras iniciativas que tuvieron lugar en nuestra ciudad como El Ballet de Barcelona (1985), Dart Cía de dansa (1986-1991) o la Compañía de Ballet David Campos (2004 -2010) y alguna otra hasta nuestros días, desaparecieron por falta de apoyo institucional. La historia nos demuestra que sin una comprometida voluntad por parte de los estamentos políticos y culturales, es radicalmente imposible sostener una compañía profesional, con todo lo que ello comporta.

En la actualidad nos vemos abocados a una realidad donde el bailarín estudiante sigue sin tener referentes ni signos de identidad.

Por otra parte, si hablamos de danza contemporánea, Barcelona fue referente durante los años 80, 90 sobre todo. Una generación de jóvenes creadores dio lugar a un panorama atractivo e innovador en el momento, siendo la gran pionera y precursora Anna Maleras en 1972, posteriormente en 1977 “El ballet Contemporani de Barcelona” y “Heure” en 1979. Diferentes compañías les sucedieron (Metros, Lanónima Imperial, Sol Picó, Transit, Mar Gomez, Angels Margarit, Gelabert -Azzopardy, Maria Muñoz & Pep Ramis, Nats Nuts, entre otras), desarrollando su labor durante esos años con éxito y gran repercusión a nivel europeo. Debido a la falta de apoyo político y cultural, actualmente no se puede consolidar una continuación de esa maravillosa eclosión que tuvo lugar en el pasado.

La coreografía, ¿te interesa? No hay muchas mujeres que se dediquen a coreogafiar…

En las compañías estatales de Alemania desde hace muchos años se lleva a cabo el “Junge choreographer” donde los bailarines de la compañía tienen la oportunidad de desarrollar un proceso de creación coreográfica hasta llevarlo a escena, formando parte de la programación anual del teatro. De esta maravillosa iniciativa han surgido algunos delos más renombrados coreógrafos actuales. Como bailarina, he formado parte de muchas de estas coreografías, sin embargo, nunca tuve la inquietud de coreografiar.

Donde yo me siento que estoy completamente alineada es impartiendo clase, es ahí donde mi creatividad se manifiesta, ya que no soy capaz de transmitir la técnica sin los factores sensorial y dancístico donde elementos escénicos toman protagonismo al transmitir este arte.

Sin embargo, el trabajo docente en el Conservatorio a lo largo de los años, ha fomentado llevar a cabo un proceso creativo coreográfico destinado a desarrollar la experiencia escénica de nuestros alumnos. Este proceso siempre lo he basado y realizado bajo parámetros pedagógicos dirigidos a sacar el máximo potencial de los alumnos, siempre alineado con su nivel de aprendizaje.

Las primeras coreografías iban destinadas a los alumnos más jóvenes donde es importante transmitir un sentido equilibrado de la composición coreográfica, de las evoluciones y de la técnica. Con los años, he abordado cursos superiores donde el proceso creativo está más presente. Podría decir que puedo hacer creaciones con un buen resultado, pero no me considero en absoluto especialmente dotada para ello ni siento una necesidad de coreografiar.

Ciertamente, no hay tantas mujeres que finalmente tengan una posición relevante como coreógrafas, como puede ser, a modo de ejemplo el caso de Crystal Pite en contraposición a una larga lista de coreógrafos masculinos en la actualidad.

La lucha por la igualdad de condiciones e incluso por el cumplimiento de la Ley de Igualdad (Art. 26 que regula la igualdad en el ámbito de la creación y producción artística e intelectual) ya más concretamente en nuestro país, está latente en el presente. Los movimientos que siguen habiendo al respecto por parte del colectivo femenino en nuestra profesión es un claro ejemplo de ello, como es el manifiesto que se llevó a cabo en Fuenlabrada este mismo año bajo iniciativa y coordinación de Maria Pagés.

¿Piensas que el arte de la danza clásica necesita reformas?

Es una pregunta compleja, ya que abarca un espectro muy amplio donde están incluidos diversos ámbitos de actuación.

Mirado de una manera genérica, mi humilde respuesta sería que, no sé si lo que exactamente necesita son reformas, pero lo que sí sé, es que el mundo avanza, la sociedad cambia, inevitablemente, la danza con ello y a veces me da la impresión de que nos cuesta y tenemos cierta reticencia a caminar alineados con este avance.

No es tarea fácil ni evidente encontrar un permanente equilibrio entre la tradición y la innovación, así como tampoco lo es, encontrarla entre las antiguas formas de actuación y las nuevas, fruto éstas últimas, de los constantes estudios en el campo de la psicología, la neurociencia, la medicina y la fisiología.

En el ámbito coreográfico actual, la “danza clásica” está ampliamente extendida en sus infinitas posibilidades, lo que requiere una formación y entrenamiento también acorde a ello. El bailarín actual “clásico” tiene que ser capaz de poder bailar un buen repertorio a la vez que cualquiera de las cada vez más extensas propuestas coreográficas de muy diversa índole. Consecuentemente, la exigencia física (en términos de condicionamiento físico) y la preparación psicológica y emocional, es comparable a la de un deportista de élite o de alta competición.

Más allá del tipo y calidad de formación, me consta que la finalización de la escolaridad no está alineada con la inmersión en el mundo laboral.

Ya hace algunos años que el resultado que las escuelas a nivel internacional ofrecen, es motivo de debate entre los coreógrafos y directores de compañías, los cuales manifiestan que el bailarín no finaliza su formación con la preparación adecuada para afrontar el trabajo en una compañía profesional con todo el engranaje que ello supone. Como consecuencia de ello, en la actualidad, las compañías profesionales exigen dos o tres años de experiencia profesional como mínimo para poder formar parte de ellas. Este asunto, visto como una contradicción, fue el tema principal a tratar en la mesa redonda de Directores liderada por Elisabeth Platel, enmarcada en la Gala des Ecoles du XXIe siècle en la Opera de Paris que tuvo lugar en Abril 2018 y a la que tuve la oportunidad de asistir.

Como profesora de los dos conservatorios de danza de Catalunya, ¿qué se debe hacer para preservar el ballet?

En primer lugar, darle la importancia y el lugar que se merece en el ámbito político, cultural y educacional. Esto ya es complicado, dado que desde mi punto de vista hay todavía una alta desinformación sobre el conocimiento específico de nuestra profesión, y más concretamente de la del ballet en los tres ámbitos, pero hay que seguir en el empeño.

Considero sinceramente que solamente a través de una profunda toma de conciencia y conocimiento de la especificidad de este arte por parte de los responsables y representantes de los tres ámbitos, avanzaremos y lo preservaremos.

En segundo lugar, es una equivocación pensar que el progreso y la evolución histórico-social nos lleva a menospreciar o infravalorar el ballet, relegándolo a un plano desactualizado. Todo lo contrario, actualmente se requiere de una técnica y dominio del cuerpo a través del lenguaje del ballet como nunca antes para poder dar respuesta no solo a las demandas coreográficas actuales, sino a las del mañana y garantizar el éxito de nuestros alumnos en el futuro. No formamos bailarines para el presente, formamos a bailarines para el futuro. Esta visión debería estar presente en las reuniones pedagógicas de todos los conservatorios.

Para despedirnos, ¿cuál es la fuente de tu inspiración personal y felicidad?

¡Qué bella pregunta, Carolina! A la vez que difícil responder.

Se me pasan por la cabeza diferentes palabras: arte, música, expresión, interacción, sinceridad, claridad, conexión, belleza, armonía, divinidad, vibración, magnetismo, amor…

Todo ello forma parte de mi vida, vivo envuelta de todo ello. Quizás podría decir que el camino en busca del equilibrio y armonía con el mundo que me circunda me invita a ahondar en mi propio ser y ello me conecta con mi propia esencia, la cual debe ser la fuente de mi inspiración personal y felicidad.

Gracias, Carolina, por esta bella e interesante entrevista.


Ballet Barcelona - Carolina de Pedro Pascual

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