Pavel Dmitrichenko quiere volver al Bolshoi

Dmitrichenko reveló que no dejó de mantenerse en forma dentro de su celda para volver al escenario

A dos años y medio de ser hallado culpable como autor intelectual de un ataque con ácido al entonces director del Ballet Bolshoi, Seguéi Filin, el bailarín ofreció su primera entrevista fuera de prisión.

“Parece que hubiera estado trabajando aquí apenas ayer. Esos años (los últimos) pasaron solamente como un mal sueño”, dijo en Moscú el artista escénico y expresidiario con un aspecto más robusto del que tenía en sus años como solista de una de las más grandes compañías de la disciplina en el mundo.

El que fue reconocido por su interpretación de Iván el Terrible, un papel descrito por él mismo como “uno de esos roles muy fuertes en términos de drama e intensidad”, negó de nueva cuenta su injerencia en la agresión: “No admito mi culpa. No lo hice durante el proceso y sigo sin hacerlo”.

Molesto con Seguéi Filin por supuestamente haberle negado un papel importante a Anzhelina Vorontsova, su novia, y tras haber expresado públicamente su frustración por los bajos salarios y el supuesto maltrato a bailarines por parte del director de la compañía, durante su proceso Dmitrichenko admitió en la corte que a sabiendas de los antecedentes penales de su conocido Yuri Zarutsky le pidió que “le diera un susto” a Filin, y Zarutsky, según el testimonio, se encargó de modificar el asalto rociando el rostro del agredido con la sustancia corrosiva, acto por el cual fue sentenciado a 10 años de prisión.

Sin embargo, ahora, fuera de prisión, Dmitrichenko niega todo lo admitido en la corte y acusa a Seguéi Filin y sus aliados en el Bolshoi de crear una ficción para sacarlo de escena ante sus denuncias públicas por supuesta corrupción.

Dijo al medio neoyorquino que Anzhelina Vorontsova no era su novia e incluso expresó sus dudas sobre si realmente existió un ataque con ácido sobre Filin ya que, argumenta, tiene una pequeña cicatriz apenas notable y puede conducir a pesar de la ausencia del iris en un ojo que permanece oculta debajo de unos lentes oscuros.

Bajo la consigna de que “esa historia fue completamente inventada”, Pável Dmitrichenko prefiere no entrar en detalles y se aboca a su esperanza de volver a escena, preferentemente sobre las tablas del Bolshoi.

Dice que durante sus años de reclusión procuró mantenerse en forma dentro de la celda de 10 metros cuadrados que habitó, un espacio que apenas le dio oportunidad de llevar a cabo algunos ejercicios de calistenia. Incluso, revela, no salió de la celda durante un año entero con el afán de mantener el rigor físico al que un bailarín de clase mundial es exigido.

Seguéi Filin fue despedido como director de la compañía a principios de año y reubicado como jefe de un taller del Bolshoi para coreógrafos jóvenes.

Vladimir Urin, el nuevo titular, ha declarado que Dmitrichenko podrá audicionar como cualquier otra persona si es que desea volver al Bolshoi.

Pavel V. Dmitrichenko Credit Max Avdeev for The New York Times