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Peeping Tom en el Teatro de la Ville de París

1 junio, 2012
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À louer : El ruido del pensamiento

El Teatro de la Ville de París está presentando desde el pasado 29 de mayo y hasta el 2 de junio a la compañía belga Peeping Tom con “À louer” (“Se alquila”), una obra que data de 2011.

El nombre de la compañía, fundada en 2000 por Gabriela Carrizo y Franck Chartier, remite al thriller psicológico británico del mismo nombre, un filme de 1960 de Michael Powell (el director de “Las zapatillas rojas”, y Moira Shearer actúa además en  “Peeping Tom”), que a su vez remite al Peeping Tom, el voyeur de Lady Godiva…

La agrupación, que efectúa tournées con frecuencia, ganó en 2005 el premio al mejor espectáculo de danza en Francia, y en 2007 el premio a los jóvenes directores en el festival de Salzburgo, entre otros galardones.

La idea de este espectáculo de danza-teatro es que todo puede “alquilarse” (o la transitoriedad de todas las cosas, o “Vanitas-still-leben”). Provino de que Gabriela Carrizo (quien junto a Franck Chartier firma la puesta en escena) es argentina. Tras la crisis de 2001, un gran teatro de Buenos Aires pasó a alquilarse e incluso a ser puesto en venta. Otro día, en un mercado de pulgas de Bruselas, una quincuagenaria interpelada por un vendedor, le respondió: “Mi casa se quemó, perdí todas mis fotos y toda mi vida. Ninguno de esos pequeños objetos suyos me interesan”.

La noción de la pérdida es así el indicador. Aunque no se cuenta una historia, el argumento remite a una soprano que envejece, junto a su marido de tantos años. Su voz decae, pero ella se aferra a sus éxitos de juventud.

La escenografía es soberbiamente “clásica”, un convencional ambiente “burgués”: piso de cuadrados blancos y negros, espeso cortinaje rojo, candelabros, lámpara de cierto empaque, piano, y una sucesión de escaleras y puertas en perspectiva que, como no conduce a ninguna parte, apunta al “infinito” (y al cine negro, asi como al “British crime”, como por demás hay una referencia a “Twin Peaks” de David Lynch), ambiente en que durante 75 minutos tendrá lugar una “trama” salpicada de tintes surrealistas: una estatua que cobra vida, muebles que en apariencia se desplazan solos, los intérpretes que se mueven como ratones, alguien que desaparece en su propia carne.

Todo este delirio enmarca la otra idea conductora, la de un “mundo paralelo “ a la realidad. Esto es, que cuando hablamos con alguien, uno puede estar pensando en otra cosa. ¿Qué tiempo hemos pasado en ese otro mundo cuando finalizamos la conversación con el otro? Tales “ruidos del pensamiento” logran (bien) expresarse con los cambios o la traslación del movimiento (espasmódico y enérgico), el contraste entre aceleración y ralentis, o golpes simultáneos a la acción coreográfica, asi como sombras que planean.

Como ya sugerido, la estética es cinematográfica. Pero el juego es intensamente teatral. Cuando se baila (que también se canta, y desde luego, se habla), la escritura no deja de impresionar por sus “hallazgos” formales, en tanto portadores de sensaciones inusitadas (y hasta acrobáticas, sobre todo en los dos intérpretes coreanos), como la que nos provocaría un insecto gigante que presenciáramos moverse, o un extraño animal.

Entiendo que se haya recurrido a figurantes, acaso para buscar más “profundidad” sobre el escenario, que de juego con la perspectiva visual y mental se trata. Pero a la postre son prescindibles. Que los en definitiva siete intérpretes (creadores asimismo del espectáculo) son extraordinarios: los dos virtuosos coreanos, Hun-Mok Jung y SeolJin Kim, junto a Jos Baker, Leo De Beul, Eurudike De Beul, Marie Gyselbrecht y Simon Versnel.

La sofisticación y exquisitez expresiva de “À louer”, asi como el innegable impacto que produce (el final puede desgarrar pero no es abrumador), hacen que uno espere no sin impaciencia por un próximo título de Peeping Tom. Los nutridos aplausos del público con seguridad dijeron lo mismo.

colaboradores  Peeping Tom en el Teatro de la Ville de París

Peeping Tom , À louer © H Sorgeloos

colaboradores  Peeping Tom en el Teatro de la Ville de París

Peeping Tom , À louer © H Sorgeloos

© 2012 Danza Ballet
 

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