Sasha Waltz & Guests

Cuadros de una exposición.

Llamada la “nueva Pina Bausch”, la coreógrafa alemana desplegó la danza con el criterio de una exposición de artes plásticas. Una puesta multidisciplinaria que se basa en el concepto de la aldea global.


Por 
Isis Wirth (Munich)

La estructura del espacio en Radialsystem V, con sus diferentes niveles, se reveló propicia en esta ocasión para “Insideout”, debido a ese recorrido que los “visitantes de la exposición” efectúan para seleccionar los “cuadros”.

Llamada la “nueva Pina Bausch”, la coreógrafa alemana desplegó la danza con el criterio de una exposición de artes plásticas. Una puesta multidisciplinaria que se basa en el concepto de la aldea global. Un sueño de la coreógrafa alemana Sasha Waltz –a quien llamaron la “nueva Pina Bausch”– era el de desplegar la danza como se hace en una exposición de artes plásticas con las obras presentadas. El espectador puede escoger la escena que desee ver, tal y como se procede en una exposición.




“Insideout”, “instalación coreográfica” interpretada por Sasha Waltz & Guests  es una apuesta al buen gusto con un gran sentido teatral. Foto: André Rival.


Waltz hizo su sueño realidad en 2003 con “Insideout”, todavía en la Schaubühne am Lehninerplatz de Berlín. Lo que denominó “instalación coreográfica”, se presentó ahora en el Radialsystem V, un “nuevo espacio para las artes” de la capital alemana, muy cerca del río Spree y de la estación de trenes de Berlín-este. Se anuncia como el “más caliente de la ciudad”. Sasha Waltz & Guests residen ahí, desde que ellos mismos lo inauguraron el pasado septiembre.

La estructura del espacio en Radialsystem V, con sus diferentes niveles, se reveló propicia en esta ocasión para “Insideout”, debido a ese recorrido que los “visitantes de la exposición” efectúan para seleccionar los “cuadros”. Estos se presentan la mayoría de las veces en ambientes cerrados, como si de habitaciones se tratara, lo cual contribuye a la excitación de ver más de lo posible.

El espectador se convierte en una especie de “voyeur”, que atisba en los resquicios de las “habitaciones” antes de entrar y permanecer por un rato. Otras veces, es el sonido de la música el que determina la opción. Pues la composición musical –la primera para la escena de la inglesa Rebecca Saunders–, a cargo de los diez instrumentistas de “musikFabrik”, participa de la misma manera del juego de la ubicuidad: solos, dúos y tríos interpretados en varios ángulos del recinto, simultáneamente o no.

Podría considerarse que ello no es sino fragmentación, pero es el espectador quien hace del espectáculo su edición “superpuesta” por adición. Y, además, hay una continuidad bastante coherente en esos más de noventa minutos de duración “caminada”.

Lo que ocurre en cada habitación, y también en los rincones abiertos, es la historia personal y familiar de los veinte bailarines del grupo, que Waltz ha dramatizado. Desde luego, Sasha Waltz tiene que ser fiel a sí misma; tampoco lo oculta ya que reclama el carácter “interdisciplinario” de “Insideout”. En la obra se incluye: video, verbalización, acciones cotidianas, y un etcétera que significa “os voy a sorprender” por parte del autor y en el que rivalizan muchos entre los “contemporáneos”, como si de un “valor agregado” de la danza se tratase.

No obstante, Waltz posee la virtud del buen gusto –algo que escasea en estos predios abigarrados– y un formidable instinto teatral. No será la “maga de Wuppertal” –¿y por qué habría que compararla con Pina Bausch?– pero hay en ella ese “ritual de alta magia” escénica que no es sino el que logra –aun si tan sólo en instantes o incluso segundos– que el espectador vacíe su conciencia de la realidad inmediata para adentrarse en esa otra que se le propone.



Los intérpretes cuentan sus historias personales dentro de un espacio dividido en  cubículos donde el espectador entra y sale a su antojo. – Foto: Jochen Sandig.


La coreografía tiene un rostro preciso, enérgico, dinámico en ocasiones, donde nada se ha dejado al azar, lo cual la presencia insospechada del público junto a los bailarines en un lugar u otro podría haber supuesto. Si hay que llegar a tal punto, o desplazarse a otro, como evidentemente está escrito, el “visitante” deberá apartarse. No faltan ciertos momentos virtuosos que la promiscuidad del espectador respecto del bailarín convierte en una rara experiencia, por esa consabida transferencia de energía entre el ejecutante y el observador que aquí se sublima gracias a tal proximidad.


Las notas del programa –cierto que muy concisas, ¡gracias a Dios!– insistían en un matiz de “aldea global”. Afirmado en el espectáculo a partir de los recuentos personales de los bailarines. Allí aparecían menciones como: “Nací en….; desde equis años vivo en Alemania porque…”. Estos elementos, puestos en acción, cuestionarían acaso los conceptos de identidad y pertenencia del “hombre posmoderno en la búsqueda de su propio ser”. Especialmente porque esas menciones provenían de artistas de casi todos los continentes, incluida la “vieja Europa”. Sin embargo cabe una reflexión: al arte lo que es del arte y a la sociología lo que es de la sociología. Nótese aquí que la danza, debido a que sus medios expresivos son diferentes, suele utilizar las “problemáticas contemporáneas” de una manera mucho más expedita de lo que la literatura o el cine se atreverían a hacer. El resultado de ello en la mayoría de las ocasiones es la ausencia de elaboración artística, lamentablemente.

Sin embargo, “Insideout” resultó todo lo contrario: el impacto emocional de estas sencillas historias humanas fue puramente artístico en su “visceralidad”. Lo cual reafirma que hay que contar con Sasha Waltz.          


en Danza Ballet


Impromptus de Sasha Waltz & Guests

Sasha Waltz & Guests / Schaubühne

Que es la Danza Teatro?

SASHA WALTZ Y LA SCHAUBÜHNE

El trabajo coreográfico de Pina Bausch

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