Sasha Waltz también deja Berlín

La coreógrafa alemana Sasha Waltz (Karlsruhe, 1963) abandona Berlín ya que no ve ninguna perspectiva para su compañía, acuciada por problemas estructurales, al necesitar fondos estatales de apoyo para poder sobrevivir, según anunció la artista a través de su agencia de relaciones públicas.

La situación de la compañía ha alcanzado límites insoportables, debido a que la mitad de su presupuesto de 4 millones de euros anuales tiene que conseguirlo por su propia cuenta, afrontando grandes riesgos financieros y sin una sede fija donde realizar sus presentaciones, agregó, tras una entrevista con el subsecretario de Estado de Cultura de la ciudad-Estado de Berlín, el socialdemócrata (SPD) André Schmitz.

Berlín no puede ofrecerle ninguna perspectiva concreta y de largo plazo, dijo Waltz tras el encuentro. Schmitz dijo por su parte que su gobierno regional desea que Waltz permanezca en Berlín, pero debido a la situación financiera de la ciudad no ve ninguna posibilidad de aumentar el presupuesto de promoción que actualmente asciende a 1,85 millones de euros anuales.

La pasada semana el director general del Staatsballett Berlin, Vladimir Malakhov, anunció también que no prolongará su contrato al frente de la compañía más allá de la temporada 2013/2014. El bailarín y coreógrafo ruso criticó a Schmitz por no adoptar una línea clara con respecto a su labor en la dirección del ballet y a dar largas a la renovación de su acuerdo contractual. Una portavoz de la bailarina, coreógrafa y directora escénica afirmó que la cita de Waltz con Schmitz no estaba relacionada con la partida de Malakhov.

Waltz reducirá como primera medida su programa en Berlín y no lo financiará más a través de coproducciones y actuaciones extraordinarias fuera de la ciudad. Además ha tomado contacto con posibles patrocinadores a nivel nacional e internacional, para encontrar una nueva sede y permitir una situación sólida y viable de largo plazo para el trabajo de su compañía.

Simultáneamente la coreógrafa reclamó una nueva orientación de la danza en Berlín. El momento más oportuno, dijo, sería éste, el del centenario del ballet La consagración de la primavera, de Igor Stravinski, estrenado el 29 de mayo de 1913 en el Théâtre des Champs-Élysées de Paris y que marcó la entrada de la música y la danza en la modernidad. El cultivo del legado clásico tiene sentido en el contexto de la modernidad y el presente, acotó Waltz.

Sasha Waltz © André Rival

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