Sylvie Guillem y Akram Khan. 2 parte

“La dimensión sagrada y monstruosa inherente a todo ser humano”, explicó Akram Khan, coreógrafo e intérprete.

Anoche, Khan, demostró que los tres puntos tan imprescindibles en esta dificultosa técnica, el Kathak, son dominados por su baile.  Apareció en escena y los tatkar -cascabeles- hipnotizaron al público. No hay palabras que puedan expresar la admiración y la emoción que transmite. Maravilloso.

El bailarín Khan hizo una exhibición hechizante de “Kathak”. Esta danza milenaria india, se caracteriza por su puntual uso del ritmo, y se marca con los pies (tatkar), se musicaliza con unos cascabeles (ghungrus) atados alrededor de los tobillos. Anoche, Khan, demostró que los tres puntos tan imprescindibles en esta dificultosa técnica, son dominados por su baile. Apareció en escena y los tatkar -cascabeles- hipnotizaron al público.

El solo de Khan fue danza Kathak pura, una muestra extraordinaria de talento, técnica y de control total, con velocidades, llena de energía… No hay palabras que puedan expresar la admiración y la emoción que transmite. Maravilloso. Su cuerpo, su baile, llenaron la noche del Tetare Grec de un lirismo misterioso y una energía feroz que fluye sin ser forzada. Surge naturalmente como consecuencia de su talento.  Una peculiaridad de esta danza india es el uso del denominado “bol”. Es en una secuencia de sílabas rítmicas que marca los movimientos de la danza, y facilita la comunicación entre los percusionistas, cantantes y bailaines. Sylvie Guillem entonaba bol, mientras que Khan como una fiera liberada bailaba. Impactante.

Ella baila sola en el blanco y pulcro escenario. Alta, altísima, delgada, delgadísima, con unas piernas y brazos interminables, expande en cada momento, cada segundo de la obra energía masculina, fuerza, seguridad, presencia escénica  y precisión  total, hasta los dedos de los pies. Una técnica fenomenal. Fuera de serie. Exquisitamente ondea cada parte de su cuerpo, dotado naturalmente para la danza, demostrando que es posible el milagro de la perfección artística del movimiento sea cual sea la técnica que utilice. En ella se da naturalmente.

No hay ningún impedimento para Guillem. Puede bailarlo todo, ha sido tocada por el don mágico del arte. Su presencia imponente la demuestra dejando en claro que es ella la partenaire de Khan, ella es la que maneja los tiempos y es ella, como deja en claro frente a todos los espectadores del mundo que han visto la obra; en un momento de Sacred Monster lo acorrala a Khan a un lado del escenario y el es aseado, logra zafarse, ella lo mira arrogante, segura, como si le dijera “baila, pero aquí mando yo”. Y es así.

 Cuando bailan juntos, lo hacen en perfecta armonía y dejan fluir sus energías, bailan van al unisono. Conectados el uno con el otro, sus brazos se entrelazan y pasan por debajo el uno del otro. La música de Philip Sheppard es extraordinaria. La cantante Juliette van Peteghem se encuentra a la altura total de los bailarines. Piruetas, levantadas, las manos realizan mudras, y la melodía acompaña. Guillem colgada de la cintura de Khan juntos realizan una danza hipnótica utilizando sus brazos y torsos: ella parece flotar, el se deja contener entre las piernas de ella. Su cabeza descansa entre sus manos. Perfecto.

Con coreografía del mismo Akran Khan y la creación del solo de Guillem de Lin Hwai-min, director artístico del Cloud Gate Dance Threatre of Taiwan, y de Gauri Sharma Tripathi, gurú y coreógrafa de danza kathak, Sacred Monsters maravilla desde el comienzo hasta el final. Se creó en octubre del año pasado en Londres, y se presenta hasta el dia de hoy con un éxito invencible en cualquiera de los mejores lugares del mundo. Llega a Barcelona con una adaptación que tiene en cuenta las características del Teatre Grec. “La escenografía se ha re diseñado en este espectáculo”, dice Kan, “la sensación es la de un espectáculo diferente”, añade el bailarín.

Conversan en escena. Recrean de esta manera un ambiente más intimista. Entretenido.

Con música de violín, percusión y violoncelo y las voces de Faheem Mazhar y Juliette van Peteghem en el escenario, estuvimos en presencia de un experimento único, dos bailarines tan sofisticados como diferentes.

El resultado es maravilloso. Una danza muy hermosa, vital, suave, fuerte.

Un encuentro difícil de olvidar.

SYLVIE GUILLEM – AKRAM KHAN ‘Sacred Monsters’

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