TEMPORADA DEL AMERICAN BALLET THEATRE (ABT)

 

YA CASI TOCA A SU FIN LA MAGNIFICA TEMPORADA DEL AMERICAN BALLET THEATRE (ABT).

En la penúltima semana de la temporada, cinco piezas diferentes subirían a la escena del Met, de cuatro de los más importantes coreógrafos neo-clásicos del siglo pasado: George Balanchine estaría , representado por su excelso “Allegro Brillante”, que usa como acompañamiento, el Concerto No. 3 de Tchaikowsky; de Frederick Ashton, veriamos el Pas de Deux “Thais”, sobre la Meditación del mismo nombre de Massenet, y su sublime obra “The Dream”, sobre la bucólica historia de Shakespeare.

Antony Tudor estaría presente con su propia, si bien muy corta versión de “Romeo y Julieta”, con música de Frederick Delius, titulada en el programa, entre paréntesis, “Despedida de Romeo a Julieta”, y para completar el programa, subiría también a escena otro hermoso Pas de Deux de Kenneth MacMillan, tomado del Acto II de su popular “Manon”, con música de Massenet.

En “Allegro Brillante”, Xiomara Reyes, en el rol central, nunca defrauda. La gentil bailarina cubana es siempre musical, y sus variaciones resplandecen con brillantez y limpieza. Maxine Beloserkovsky, quien ha bailado poco esta temporada, fue un compañero elegante y atractivo. La magnífica técnica pianística de Barbara Bilach, solista al piano del concierto en cuestión, es siempre acreedora a los innumerables aplausos que recibe.

El Pas de Deux de “Romeo y Julieta” de Tudor, resulta demasiado corto para aparecer por sí solo. No obstante, Gillian Murphy, como la Julieta de la conocida historia, ese día no sorprendió por su magistral técnica bailable, sino por su intensidad interpretativa. Un solo gesto de los hombros sirvió para retratar el dolor intenso que la despedida de Romeo le hacía sentir. El extraordinario David Hallberg, uno de los mejores clasicistas del elenco, tuvo muy poco que hacer en este Pas de Deus, como no fuera salir de la cama, y tirarse en el suelo, en el regazo de Julieta. Una pena, porque ver la excelencia de este bailarín, paga por sí aolo el precio de la entrada.
 


Diana Vishneva y José M. Carreño, en el Pas de Deux del Acto II de “Manón”.
Foto de MIRA, cortesía del ABT.

El Pas de Deux sobre la Meditación de la ópera “Thais”, ya he comentado recientemente con otras intérpretes. No obstante, la sensual presencia de Maria Riccetto, no puede pasarse por alto, como también es de justicia mencionar de nuevo la magnífica labor de Jared Matthews, como su atractivo compañero.

¿Y qué más puede decirse de las exquisitas intervenciones de Diana Vishneva durante la temporada, en roles diferentes, que igual brillan por su extraordinaria técnica, que por su intenso dramatismo? El Pas de Deux del Acto II de “Manón” , en el que la divina rusa apareció con José M. Carreño, en el rol de su amante, Des Grieux, ofrece momentos maravilloso en técnica, y en interpretación dramática. La.danza de Vishneva no solo es un portento de virtuosismo, sino de emociones diferentes. Allí, en la alcoba de Manón, no solo surgía la chica caprichosa que exige total atención a sus demandas, sino que vimos también aparecer de momento a la mujer coqueta, quien llega a dominar y poseer el objeto de su caprichos con una sola caricia. Finalmente,¿ cómo no deleitarnos con su entrega total a la intensidad del amor, y su absoluta sumisión al ser amado? Cada una de esas modalidades , por supuesto, aparecieron en ella, entre pasos a veces delicados, mezclados con “pas de bourrées” enloquecedoramente rápidos , con los que no parecía tocar el suelo

Carreño, un excelente bailarín y relevante partenaire, siempre favorecido por la crítica y el público, no es el mismo de hace apenas una temporada. Si bien no hay fallos notables en su técnica, esta ya no parece tan brillante ni tan exacta. Lamentablemente, hay algo en él que se está perdiendo con demasiada rapidez.

Finalizando la noche, esa pieza hechicera y encantadora de Ashton titulada “The Dream”, con el bello acompañamiento musical de Mendelssohn, subió una vez más a la escena, llevando esta vez como un imponente Oberon, rey de la foresta, al atractivo y viril Marcelo Gomes, que hace del rol una verdadera creación. Carlos López, como el travieso Puck, le dio al personaje el carácter adecuado, aunque no puedo sustraerme al recuerdo de Herman Cornejo en ese mismo papel, del que ha logrado una creación imposible de igualar y mucho menos superar.

Con “Romeo y Julieta” , original de Prokofieff y MacMillan, el American Ballet Theatre cierra el próximo sábado una de sus mas exitosas temporadas.

 

Marcelo Gomes, un insuperable Oberon en “The Dream” de Ashton.
Foto de Rosalie O´Connor, cortesía del ABT.

©2010 Danza Ballet

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