Yuval Pick. Folks: el regreso al placer del baile

En el Teatro Nacional de Chaillot de París se presentó entre el 25 y el 27 de octubre pasados, la última creación de Yuval Pick, “Folks”, para siete bailarines (tres mujeres y cuatro hombres), de una hora de duración, con música (electrónica) de The Chilps.

Se trata de una co-producción entre el Centro Coreográfico Nacional de Rillieux-la-Pape (en Lyon), la Bienal de la Danza de Lyon y el Teatro Nacional de Chaillot.

Yuval Pick es un coreógrafo israelí, que fue nombrado al frente del Centro Coreográfico Nacional de Rilliex-la-Pape en 2011. Formado en la Bat-Dor Dance School de Tel Aviv, integró en 1991 la Batsheva Dance Company que dirige Ohad Naharin. En 1996 obtuvo el grand prix del concurso de París al mejor bailarín (danza contemporánea). Tras trabajar junto a Tero Saarinen, Carolyn Carlson y Russell Maliphant, integró el Ballet de la Ópera de Lyon en 1999, antes de fundar en 2002 su propia compañía, The Guests.

El concepto en “Folks” no detenta complicación alguna: el regreso al placer fundamental del baile, inspirándose en las danzas folclóricas israelíes, como punto de partida. Dice Yuval Pick en las notas al programa: “En Israel, uno baila en cada evento, la danza participa de manera muy activa en la vida social. Lo que me gusta en las danzas folclóricas, es que están ligadas directamente al placer del baile e incluso cuando ellas provienen de diferentes países, son muy cercanas las unas de las otras (el círculo, la distribución espacial, el anclarse en el suelo…). Hay algo de universal”.

Sin embargo, Yuval Pick trasciende ampliamente esta referencia inicial. En la primera parte, sobre una tonalidad de las luces (Nicolas Boudier, también autor de la escenografía) más bien oscura, los bailarines insisten en el círculo con las manos tomadas, en una cadencia que visualiza y pone en movimiento al célebre cuadro “La danse” de Henri Matisse. Sí, los movimientos son simples, pero tan intensamente concentrados que se instala incluso una suerte de vértigo físico al contemplarlos, como un golpe que te propinaran en las entrañas. Vértigo que puede hacerse más agudo cuando los movimientos se aceleran. El círculo se declina en tríos y dúos, hay cortes “cinematográficos” –por medio de las luces, como si fueran “cuts”-, y existe una separación entre la música y el baile: con intención, el último pareciera contradecir a la primera, para acentuar un índice expresivo. Este contraste, junto al trabajo de “relieve” que logran las luces sobre los bailarines, define la primera parte, además de esa sensación tan fuerte que se desprende del baile, y que pudiera “tocarse” por el vértigo que produce, ya señalado.

A la segunda parte, la llamaría la del “paraíso encontrado”. La ausencia de escenografía de la primera, contrasta a su vez con la vegetación idílica, a lo pastoral, que se reproduce, con agradables colores, no menos que los vivos del vestuario de los bailarines. ¿Qué ha sucedido para que de la  relativa oscuridad precedente, pasemos a este despliegue de luz y de cierto bienestar? Por otra parte, ya no hay más separación entre la música y el baile, sino adecuación en consecuencia.

Se recurre aún al círculo (lo que considero proviene de “La danse” de Matisse es el mejor logro de esta obra), y vuelve a manifestarse ese aspecto “psicodélico” que consigue la densidad del movimiento, incluso si es despojado y directo. (No dejo de interrogarme respecto de qué sustancia interior proviene esta fuerza que puede así palparse. Valga para señalar a los bailarines que la interpretaron: Smain Boucetta, Shai Faran, Thomas Goodwin, Lazare Huet, Madoka Kobayashi, Anna Massoni, y Antoine Roux-Briffaud.)

Más tarde, al detenerme en la notas al programa, leo que Yuval Pick se propuso con “Folks” trabajar sobre “el lugar y el territorio”, el lugar ideal, el lugar posible. O la búsqueda de este lugar, una búsqueda utópica. Entendí entonces que había bien aprehendido ese “paraíso encontrado”, que se había disfrutado con los sentidos. Pero formalmente, preferí la primera parte, especialmente por el contraste entre música y baile. 

Yuval Pick ©Laurent Philippe

 ©2012 Danza Ballet

 

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