El ballet y Broadway fueron pasiones inalterables en el corazón del gran coreógrafo y director teatral y de cine Jerome Robbins, que murió en su casa neoyorquina a los 79 años, como lo informamos en nuestra edición de ayer.
A ambos (a la danza clásica y a la comedia musical)les fue fiel y ecuánime. En cuanto a creatividad, su genio se desarrolló libremente en ambos caminos a alturas que no llegaron otros coreógrafos de su nacionalidad.





