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El ocaso de los dioses de Wagner dirigida por Barenboim

4 marzo, 2013
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Juan Carlos Tellechea

Periodista y crítico.
Nacionalidad: Uruguayo.
Lugar de residencia: Berlín.

El señor Tellechea se formó en la Universidad de la República Oriental del Uruguay y en la Escuela Latinoamericana de Periodismo. Reside en Alemania desde 1980 (primero en Bonn, y desde 1999 en Berlín) donde colabora con numerosos medios de comunicación de Europa, Estados Unidos e Iberoamérica.

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Los dioses del Valhalla perecen ahora bajo un diluvio de píxeles.

El director de orquesta argentino-israelí Daniel Barenboim ha estrenado este domingo 3 de marzo de 2013 en la Staatsoper (am Schiller-Theater) de Berlín una nueva producción de “El Ocaso de los dioses”, de Richard Wagner, con puesta en escena del belga Guy Cassiers, la soprano Iréne Theorin en el papel de Brunilda, el tenor Ian Storey (Sigfrido) y Mikhail Petrenko (Hagen).

Con ésta, musicalmente una de las mejores versiones recientes de la tetralogía wagneriana, coproducida con el teatro Alla Scala de Milán, ha quedado completado el ciclo del “Anillo del nibelungo” dirigido por Barenboim en la histórica casa de ópera berlinesa.

Este es parte del homenaje de la Staatsoper y su director al romántico compositor alemán en el bicentenario de su natalicio (Leipzig, Reino de Sajonia, Confederación del Rin el 22 de mayo de 1813) y el 130º aniversario de su muerte (Venecia, Reino de Italia, el 13 de febrero de 1883).

colaboradores  El ocaso de los dioses de Wagner dirigida por Barenboim
Richard Wagner “Götterdämmerung” Fotos (c) Monika Rittershaus

La puesta de Cassiers, con una sobria escenografía y muchas imágenes de vídeo (Arjen Klerkx y Kurt D’Haeseleer) sugerentes (los bosques tan caros a los germanos, la morada de sus dioses, fuego, figuras humanoides desfiguradas, agua fluyendo, el Rin) proyectadas sobre una pantalla de fondo, con cuatro misteriosos bailarines danzando sobre el escenario, termina resultando mucho más una fresca y peculiar mezcla de las fantasías de “Harry Potter” y “El señor de los anillos” que una pesada, densa, barroca representación tradicional de la obra compuesta por Wagner en la segunda mitad del siglo XIX.

El Valhalla y los dioses que moran en él perecen consumidos por el fuego, tal como se imaginaba el compositor alemán, pero en medio de un inclemente diluvio de píxeles de última tecnología. (ndlr: un píxel o pixel, plural píxeles, acrónimo del Inglés “picture element”, “elemento de imagen”, es la menor unidad homogénea en color que forma parte de una imagen digital, ya sea esta una fotografía, un fotograma de vídeo o un gráfico.)

Unas vitrinas rectangulares iluminadas interiormente (en las que se ven casi esfumadas extremidades humanas) sirven asimismo de graderías, por sus diferentes alturas escalonadas, y de bloques (desplazables sobre vías) para las diversas escenas con los protagonistas y el brillante coro de la Staatsoper, éste excelentemente preparado por Eberhard Friedrich.

Delante de la pantalla de fondo, el palacio de los guibichungos es representado con persianas gigantescas que dejan pasar la luz con mayor o menor intensidad, según la apertura de sus celosías, creando climas, atmósferas especiales, más o menos dramáticas, más o menos íntimas, a medida que se desarrolla la historia.

La caída, el crepúsculo de los dioses germánicos queda finalmente plasmado al término del tercero y último acto en un pesado telón que reproduce en resina el bajo relieve “Les passions humaines”, de estilo neo clásico, del escultor Jef Lambreaux, terminado en 1898, y cuyo original se encuentra en el pabellón de “las pasiones humanas”, concebido en 1890 por el arquitecto Victor Horta para el Parque del Cincuentenario de Bruselas. Las extremidades que aparecen en las vitrinas antes mencionadas son precisamente miembros recortados que se corresponden con esta reproducción.

Este drástico contraste entre las figuras de la Antigüedad y las modernas parece ser una evocación a los festivales en honor al dios Dioniso de la mitología clásica helena en los que se había inspirado Wagner; festejos en los que tras la víspera, en su primer día, se representaba una tragedia, en el segundo una comedia y en la tercera jornada otra tragedia. El pabellón de Horta se asemeja también al templo de Dioniso que se hallaba junto al teatro consagrado a esta divinidad, situado al norte de la Acrópolis de Atenas.

Pero esta producción tiene también una segunda lectura: Wagner es un compositor que asombrosamente no ha perdido nada de modernidad, ni en su lenguaje musical ni en su instrumentación, y hay algo en su creación que hace que su música, que se adelantaba a su tiempo, se modernice paradójicamente con el paso de los años y cobre actualidad a medida que sus oyentes se van modernizando.

Las voces de Theorin y de Petrenko (el diabólico asesino de Sigfrido), logran hacer casi invisible el espantoso vestuario de Tim van Steenbergen y superan estoicas el calamitoso vendaval de minúsculos puntos cromáticos de las imágenes digitales.

colaboradores  El ocaso de los dioses de Wagner dirigida por Barenboim
Richard Wagner “Götterdämmerung” Fotos (c) Monika Rittershaus

La soprano sueca se escuchó algo chillona en los agudos, la recia interpretación del bajo ruso fue la más imponente de la velada, mientras que la del tenor británico se percibió un poco menos brillante de lo que hubiera sido de aguardar para el papel protagónico de Sigfrido (abucheos esporádicos desde la platea).

Barenboim alcanza al frente de la Staatskapelle (la orquesta de la Staatsoper Unter den Linden de Berlín) una exquisita ejecución de la cuarta y última ópera del ciclo, a través de la cual el espectador disfruta de la partitura wagneriana hasta en sus más sutiles matices. Los aplausos y ovaciones del público a los músicos y su director fueron totalmente merecidos y no se hicieron esperar, acallando los abucheos aislados a los cantantes y a Cassiers.

Las próximas funciones de “El anillo del Nibelungo” en el teatro de la Staatsoper Berlin (am Schiller-Theater) serán: el jueves 4 y el sábado 13 de abril a las 19:30 horas “El oro del Rin”; el viernes 5 a las 18:00 horas y el domingo 14 de abril a las 16:00 horas “La valquiria”; el domingo 7 de abril a las 16:00 horas y el jueves 18 de abril a las 18:00 horas “Sigfrido”; el miércoles 10 de abril a las 18:00 horas y el jueves 21 de abril a las 16:00 horas “El ocaso de los dioses”.

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Richard Wagner “Götterdämmerung” Fotos (c) Monika Rittershaus

 

Berlín, domingo 3 de febrero de 2013. Teatro Staatsoper (am Schiller- Theater) Berlín.
“El ocaso de los dioses”, ópera en tres actos y un prólogo con música y libreto de Richard Wagner (1813-1883), cuarta y última ópera del ciclo de “El anillo del nibelungo” tercera jornada, estrenada en el Festival de Bayreuth el 17 de agosto de 1876, como parte de la primera producción completa de la tetralogía; forma parte del Canon de Bayreuth. Dirección musical Daniel Barenboim. Dirección escénica Guy Cassiers. Escenografía Guy Cassiers y Enrico Bagnoli. Vestuario Tim Van Steenbergen. Iluminación Enrico Bagnoli. Vídeo Arjen Klerkx y Kurt D’Haeseleer. Coreografía Sidi Larbi Cherkaoui. Intérpretes: Ian Storey (Sigfrido), Gerd Grochowski (Gunther), Johannes Martin Kränzle (Alberich), Mikhail Petrenko (Hagen), Iréne Theorin (Brunilda), Marina Poplavskaya (Gutrune), Marina Prudenskaya (Waltraute), Margarita Nekrasova (primera norna), Marina Prudenskaya (segunda norna), Marina Poplavskaya (tercera norna), Aga Mikolai (Woglinda), Maria Gortsevskaya (Wellgunde) y Anna Lapkovskaya (Flosshilda). Bailarines: Ilias Lazaridis, Laura Neyskens, Ruth Sherman y Christophe Linéré. Coro de la Staatsoper preparado por Eberhard Friedrich. Orquesta Staatskapelle Berlin.

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