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Danza Ballet

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PINA BAUSCH EN SANTIAGO A MIL 2007

3 enero, 2007
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LA REINA DE LA DANZA ALEMANA EN CHILE


La artista alemana presentará su montaje “Masurca Fogo” los días 12,13 y 14 de enero, en el Teatro Municipal de Santiago.

Una de las personalidades más relevantes de las artes alemanas anuncia su visita a Chile, en el marco de la decimocuarta edición del Festival Internacional de Santiago a Mil.

Pina Bausch considerada una de las más grandes coreógrafas contemporáneas, se presentará como número estelar del 14º Festival Internacional Santiago a Mil, evento que se realizará durante la segunda semana del mes de enero de 2007, en el Teatro Municipal de Santiago.  Su visita a Chile coincide con uno de los puntos más altos de la carrera de la artista alemana. Bausch y su aclamada compañía el Tanztheater de la ciudad de Wuppertal (Alemania) mostrarán en Chile el montaje “Masurca Fogo”, obra realizada para la ExpoLisboa de 1998, e inspirada en el espíritu y atmósfera de la capital lusitana. Varias de las imágenes de “Masurca Fogo” remiten al puerto de Lisboa, al Volcán Fogo, ubicado en las islas de Cabo Verde, y a las mazurcas originarias de Europa.

“Masurca Fogo” ha sido definido por la crítica europea como una obra de “excepcional belleza plástica”, “un espectáculo hermoso y agradecido “, “de imágenes espectaculares, majestuosas” y también, de “alta temperatura”.

Sí, porque la sensualidad es uno de los elementos más relevantes de “Marsuca…”, una emoción que se ve reflejada en coreografías que se desdoblan, se transforman y se deslizan suavemente desde sutiles danzones hasta coquetos, eróticos y apretujados movimientos al ritmo de sambas y sonidos cariocas. Por ello, en varias reseñas europeas a este trabajo de Bausch lo han traducido directamente, como Mazurca Ardiente. 

Su relación con Chile

Pina Bausch estuvo en Chile en 1980 como parte de una gira sudamericana que la llevó por Curitiba, Río de Janeiro, Sao Paulo, Porto Alegre, Buenos Aires, Lima, Bogotá, Caracas y Ciudad de México.  Sin embargo, la estadía en Chile le guardaba un acontecimiento especial. En su visita Bausch al país conoció a su marido, el chileno Ronald Kay, poeta, profesor en estética y literatura de la Universidad de Chile. De la unión -un año más tarde- nacería el hijo de ambos, Rolf Salomón. Ronaldo Kay conocido poeta de la vanguardia chilena de los años ´70 -antes de conocer a Pina- fue pareja de Catalina Parra (hija del poeta Nicanor Parra), y ex compañero del cineasta chileno Raúl Ruiz.

En esa misma década (1970), Kay estuvo a cargo del único número de la mítica revista Manuscritos del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile.  En el panorama literario nacional, Kay reapareció el año 2000 cuando publicó en Chile el libro inédito Deep Frezze, escrito cuarenta años antes, en 1960. Ese año Kay vino a Chile, realizó entrevistas y escribió algunos artículos para medios nacionales.

Pina Bausch, viajera y revolucionara

¿Quién es Pina Bausch?.  A primeras oídas es simple catalogarla como una artista de culto, una diva de la danza que colabora con directores de cine como Pedro Almodóvar y Federico Fellini. Otros, los más conocedores podrán decir que Bausch es una revolucionaria de las artes; una figura que cambió la concepción de la danza contemporánea y movió su frontera hacia el teatro, con obras como Café Müller, Arien y 1980. Montajes que provocaron – aún siguen avivando – las pasiones y el fanatismo entre el público y la crítica.

Bausch -personalidad del arte europeo de las últimas cuatro décadas- es catalogada por sus compatriotas como uno de los  “principales productos de exportación de Alemania”.  Philippine Bausch, quien usa de seudónimo artístico el diminutivo de Pina, nació en Solingen (Alemania) en 1940. Tras formarse con Kurt Jooss en Alemania y pasar una temporada en la Juilliard School de Nueva York, vuelve a su país y comienza a trabajar en el mítico escenario del Tanztheater de Wuppertal, que dirige desde 1973. En su sede Bausch se convertiría en la creadora de ese concepto que se ha denominado Danza-Teatro.

Observadora desde niña, la bailarina crea impulsada por un afán de contar lo que sucede a su alrededor y, para ello, como otros coreógrafos contemporáneos rechaza el canon de “cuerpo ideal”. ¿La razón? La necesidad de mostrar una realidad heterogénea en la que el movimiento adquiere un enorme poder comunicador y trasgresor.  De su mano y del trabajo de sus bailarines han surgido piezas tan discutidas, emblemáticas y admiradas por la crítica y público del mundo entero, como Ifigenia en Táuride, Café Müller, Arien, 1980 y Kontakthofy.  Del mismo modo, su carácter trashumante y su enorme curiosidad por las diferentes formas de vida la han llevado, desde los años 80, a realizar distintas “residencias” en grandes capitales. De su estadía en nuevo lugar surge un nuevo espectáculo que no tiene por qué estar directamente relacionado con la ciudad pero que, sin duda, ha sido inspirado con la esencia del espacio. Roma, Palermo, Madrid, Lisboa, Estambul, Brasilia y Hong Kong han sido algunos de sus destinos.

Una compañía multicultural

Todas sus obras han sido realizadas casi siempre con la ayuda de sus más de veinte bailarines, de diferentes razas y países, que, siguiendo el peculiar método de trabajo se implican con sus propios miedos, deseos, complejos y, en suma, con su propia vulnerabilidad. Este método lleva a la utilización de toda la gestualidad del comportamiento cotidiano; una suma de gestos físicos y emocionales que el talento de Bausch recicla y reintegra en composiciones originales, tiernas, de irónica crueldad y, sobre todo, de un vivo humanismo que mantiene el trabajo de Bausch entre las grandes creadoras del arte actual. Sus bailarines son, a la vez, consumados actores y la materia prima que ella potencia a través de las preguntas que les plantea y los retos que les propone.

Esta manera de trabajar requiere una fuerte aportación creativa por parte de los intérpretes, muchos de los cuales llevan más de una década en la compañía. Es una situación privilegiada pero no apta para todos. Como se preguntó en una ocasión la bailarina clásica Sylvie Guillem, “¿Trabajar con Pina Bausch? Yo no. Sería como entrar en una secta”.

personalidades  PINA BAUSCH EN SANTIAGO A MIL 2007

© Dancers from Tanztheater Wuppertal – Masurca Fogo.

Su obra: “La interpretación del alma y la batalla de los sexos”.

Sus obras se valen de los deseos más profundos del comportamiento humano. Ansias que la artista plantea en forma de preguntas cuyas respuestas quedan siempre abiertas a las interpretaciones de los espectadores. Entre sus temas más recurrentes se encuentra el deseo de las personas de ser amadas: “Todo lo que hacemos, lo hacemos para que nos quieran”, dice la coreógrafa.

Ella afirma, “todos somos distintos. Seguro que hay muchos niveles posibles de ser mujer y muchos de ser hombre, así como muchos ámbitos en los que ambos se unen, pero siempre he atendido mucho más a la persona”. Pero luego confiesa, “En realidad amo danzar porque me da miedo hablar. Cuando yo estoy en movimiento, puedo sentir”. Las producciones de Bausch incluyen diálogos, canciones, trucos de circo, acrobacias gimnásticas, juego de imágenes visuales y escenarios monumentales. Sus obras no siguen una estructura narrativa ni una progresión lineal. Se construyen más bien a partir de una serie de episodios. Múltiples acciones escénicas simultáneas, imágenes impactantes, la utilización de experiencias específicas de sus bailarines, de actividades cotidianas, de textos dirigidos a menudo al público y de una gran variedad de música son elementos que llevan el sello reconocible de Bausch.

Ella misma lo ha definido

“no me interesa el movimiento. Me interesa lo que mueve a las personas.
Mis obras crecen desde dentro hacia fuera”.

 

Sus influencias son variadas y se encuentran en el teatro de la alienación de Bertolt Brecht, la estética de los cabarets de la República de Weimar, los musicales americanos, en toda la tradición de la danza expresionista alemana, y en particular, en el trabajo coreográfico de Kurt Jooss y Mary Wigman. No es extraño el comportamiento que tienen los espectadores ante el trabajo de Pina. Las reacciones de shock son muy comunes en sus funciones, tal vez por el proceso de autoreconocimiento que generan sus dramas: su búsqueda del inconciente, descritos en un patchwork de episodios que hablan del amor, del cuerpo, de la alienación, el deseo y la frustración. Por ello, el crítico alemán Manuel Brug resume el efecto Bausch como, “la interpretación del alma y la batalla de los sexos”.

Esta exploración del lado más despiadado y desesperado del ser humano (que durante los años 80 arrancó el rechazo de la crítica neoyorquina denominando su obra de “eurotrash” o eurobasura) parece haber dado paso a una actitud más vitalista que ha mostrado en sus últimos montajes.


Sus últimas actividades

En los primeros días de julio de 2006, Bausch se presentó en el Teatro de La Villete, situado junto al río Sena, en París, para mostrar su última creación “Rough Cut”. Como cada año la creadora de “Café Muller”  viaja a la capital francesa, la ciudad del mundo que más frecuenta después de Wuppertal, para mostrar sus creaciones.

“Rough Cut” se realizó en Corea, pero como Bausch acostumbra, no es en absoluto un recorrido detallado del país visitado, sino un muestrario de los sentimientos, impresiones y emociones que ella y sus bailarines viven durante las semanas que residieron en él.

Bausch, una vez más fue amada y ensalzada por la crítica, aclamada por el público y de paso dejó con tristeza a quienes no consiguieron entradas para ver su nueva obra.  La artista llevará su talento próximamente a Madrid a principios del próximo noviembre, dentro del Festival de Otoño de la capital española, donde presentará “Nefés,” una refrescante obra inspirada en su estadía en Turquía (2002- 2003). Su último premio – de una larga lista de distinciones – lo recibió en febrero pasado. Fue el gran premio británico de las artes escénicas, un Laurence Olivier por su extraordinaria contribución a la danza en sus cuarenta años de carrera artística.

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© Dancers from Tanztheater Wuppertal – Masurca Fogo.



Breve Reportaje que se le hico vía telefónica



Pina Bausch, coreógrafa y bailarina alemana. Directora del Tanztheater de Wuppertal (Alemania)



1.- Han pasado 26 años desde la última vez que vino a Chile. ¿Cuál es la razón para visitar a un país alejado y pequeño dónde la danza no es un arte popular?
-Mi relación con Chile es muy profunda. Yo pienso que el movimiento, por consiguiente el arte de la danza, es una de las expresiones primarias del ser humano. Visto de esa manera la danza, es un arte es popular.

2.-¿Trabaja actualmente en una nueva creación coreográfica?. Después de haber revolucionado la danza contemporánea, ¿qué puede agregar Pina Bausch?
 -Sí, estoy trabajando en una obra que será estrenada en el Teatro de Wuppertal a mediados de mayo, Vollmond. En definitiva, pienso que cada momento artístico es diferente, y por lo tanto, se debe compartirlo y celebrarlo, también.

3.- Las fronteras artísticas se diluyen. El teatro y la danza se mezclan y los montajes de danza son cada vez más pictóricos. ¿Hacía dónde debe ir, o piensa que irá, la danza en el siglo XXI?
– Creo que el movimiento, como también la danza y el teatro, como artes que son acompañarán al ser humano por donde este se encamine.

“Masurca Fogo”


“Masurca Fogo” es una obra realizada para la ExpoLisboa de 1998 e inspirada en el espíritu y atmósfera de la capital lusitana. Varias de sus imágenes remiten al puerto de Lisboa, al Volcán Fogo, ubicado en las islas de Cabo Verde, y a las mazurcas originarias de Europa. Este espectáculo ha sido definido por la crítica europea como una obra de “excepcional belleza plástica”, “un espectáculo hermoso y agradecido”, “de imágenes espectaculares, majestuosas” y también, de “alta temperatura”.
                                                                             
Es catalogada como una artista de culto, una diva de la danza que colabora con directores de cine como Pedro Almodóvar y Federico Fellini. También, una revolucionaria de las artes, una figura que cambió la concepción de la danza contemporánea y movió su frontera hacia el teatro, con obras como “Café Müller”, “Ifigenia en Táuride”, “Kontakthofy”, “Arien” y “1980”.

Philippine Bausch, quien usa de seudónimo artístico el diminutivo de Pina, nació en Solingen (Alemania) en 1940. Tras formarse con Kurt Jooss en Alemania y pasar una temporada en la Juilliard School de Nueva York, vuelve a su país y comienza a trabajar en el mítico escenario del Tanztheater de Wuppertal, que dirige desde 1973. En todas sus obras participan generalmente sus más de veinte bailarines, de diferentes razas y países, todos consumados actores. Las producciones de Bausch incluyen diálogos, canciones, trucos de circo, acrobacias gimnásticas, juego de imágenes visuales y escenarios monumentales. Sus obras no siguen una estructura narrativa ni una progresión lineal. Se construyen más bien a partir de una serie de episodios. Son múltiples acciones escénicas simultáneas, imágenes impactantes, utilización de experiencias específicas de sus bailarines, actividades cotidianas, textos dirigidos a menudo al público y una gran variedad de música, las que llevan el sello reconocible de Bausch.

Sus influencias son variadas y se encuentran en el teatro de la alienación de Bertolt Brecht, la estética de los cabarets de la República de Weimar, los musicales americanos, en toda la tradición de la danza expresionista alemana, y en particular, en el trabajo coreográfico de Kurt Jooss y Mary Wigman.
 
Su último premio, de una extensa lista de distinciones, lo recibió en febrero de 2006, el Lawrence Olivier, por su extraordinaria contribución a la danza en sus cuarenta años de carrera artística. Magdalena Pablo  – Romero & Campbell Comunicaciones – Fotos por Danza Ballet

personalidades  PINA BAUSCH EN SANTIAGO A MIL 2007

Théâtre de la ville. mercredi 21 juin 2006 Pina Bausch et le Tanztheater Wuppertal nous présentaient Rough Cut. akynou's photos www.flickr.com

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