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La danza y el ballet

Cecilia Rivera en la embajada de México en Berlín

27 mayo, 2011
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colaboradores  Cecilia Rivera en la embajada de México en Berlín

El mítico Mambo hechiza a la mexicana Cecilia Rivera

Energía pura. Esto es lo que destila la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela bajo la batuta de Gustavo Dudamel cuando interpreta el “Mambo” de “West Side Story” de Leonard Bernstein (1918-1990) en sus conciertos.

Dudamel ni siquiera imagina que la mexicana Cecilia Rivera, formada en Ciudad de México y en el Museo del Louvre de París, puede sentirse tan fascinada por la ejecución de este centenar de jóvenes venezolanos que inmediatamente lleva al lienzo el movimiento y hasta el espíritu que inspira a este vibrante ritmo nacido en Cuba en la década de 1930.

Trece obras de gran formato presenta Rivera (Cuernavaca/Morelos, 1953) hasta el próximo 10 de junio en la sala de exposiciones y en el foyer de la embajada de México en Berlín, un hermoso edificio post-modernista, diseñado en 1997 por los arquitectos Teodoro González de León y Francisco Serrano, con reminiscencias de las milenarias culturas prehispánicas del país mesoamericano.

Los cuadros, dípticos, trípticos y polípticos de la serie “Mambo” de Cecilia Rivera emanan como una pródiga explosión de color, formas, vida y jovialidad que contrasta con las blancas paredes de concreto, cinceladas a mano, del monumental recinto que recibe al visitante a la entrada de la representación diplomática. Son formatos que contribuyen a crear un diálogo entre los lienzos, además del que tiene lugar propiamente dentro de cada obra.

“Fue durante un concierto que ví por internet de la Orquesta Simón Bolívar dirigida por Dudamel, hace un par de años en Londres, cuando me inspiré para esta serie”, afirma Rivera, quien reside ahora en Miami/Estados Unidos.
 

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Cecilia Rivera “Mambo” Fotos Cecilia Rivera

“Esa energía maravillosa que proyecta” esta agrupación musical, “llena de vida, que rompe un poco con la severidad y la rigidez” de los conciertos de música clásica, “me hechizó y me transmitió una fuerza prodigiosa para producir estos óleos sobre tela”, relata.

Expresionismo abstracto y a la vez figurativo se mezclan en esta fantasía de tonalidades en rojo, verde, amarillo, naranja, azul, violeta, acentuada por las figuras, apenas vislumbrables, y las manchas de color que bailan en estos lienzos, evocándonos uno de los más populares ritmos afrocaribeños de la mayor de las Antillas.

“El color es mi expresión más importante”, afirma Rivera, quien explora con sus óleos “el lenguaje de los sentimientos, la fuerza y energía de la experiencia humana, la vida que se reproduce ciclo tras ciclo”, buscando “desatar las diferencias y entretejer la urdimbre de aquello que nos hace humanos.”

Rivera titula a sus cuadros “Mambo I”, “Mambo II”, “Mambo III”…, como, en parte, lo hiciera, el mexicano de origen cubano Dámaso Pérez Prado (1916-1989), “El rey del Mambo”, desde la década de 1950, algunos de cuyos temas más célebres fueron “Mambo nro. 5” y “Mambo nro. 8”.

Gracias a Pérez Prado este ritmo tropical-latino se convirtió en el primero en incursionar en mercados diversos al de habla hispana. Tras ser comercializado en América se difundió posteriormente en la Europa de postguerra, en Oriente Medio y en Asia, especialmente en Japón. De esta siembra inicial cosecharían más tarde sus frutos el chachachá, la salsa, la cumbia y una extensa nómina de estilos similares.

Fue el cubano Orestes López (1908-1939), hermano de Israel “Cachao” López (1918-2008), ambos integrantes entonces de la orquesta “Arcaño y sus maravillas”, quien inscribió en 1938 por primera vez al “Mambo” en la historia de la música afrocubana, tomando para ello la parte más rítmica del danzón, lo que los músicos de la isla llaman “el mambo del danzón”.
 

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Cecilia Rivera “Mambo” Fotos Cecilia Rivera

Etimológicamente “mambo” es un término de origen africano que puede traducirse como “conversación con los dioses”, utilizado habitualmente por los músicos como sinónimo de improvisación (también en la “Salsa”, se denomina “mambo” al momento en el que se toca al unísono con la sección de ritmos y que sirve de enlace entre dos partes improvisadas).

Para Rivera “la piel que nos envuelve el cuerpo y el alma, como metáfora de la materia oscura, como parte del origen del cosmos, de este metauniverso de infinitud, hoy como otro signo de creación, todo aquello que es invisible, se materializa con el tiempo y se transforma y regresa repitiendose en ciclos eternos”.

El “mambo” ese ritmo, nuevo por aquel entonces, toma los motivos sincopados del son y los mezcla con las variaciones improvisadas de la flauta. Es en la década de 1940 cuando en los arreglos para orquesta de jazz de Bebo Valdés (1918) y René Hernández (1916-1977) se libera el modo sincopado del mambo de la estructura del danzón, hasta que Pérez Prado toma todos estos elementos, los combina, experimenta con ellos y da nacimiento a la música que hoy conocemos en todo el mundo.

La composición “Rico mambo” (1951), primera en alcanzar gran popularidad, posee notables influencias del jazz. Los metales en el mambo logran líneas innovadoras con la melodía, la armonía y el ritmo, apoyadas por los saxofones, mientras la percusión sienta la base para toda esta sonoridad.

“El jazz ha sido parte de mi vida, como una extensión de las pinceladas”, afirma Cecilia Rivera, amante de este género afroamericano, quien piensa continuar esta serie de su colorida pintura por tiempo indefinido aún. La exposición de Berlín “es una oportunidad maravillosa para mí y ojalá pueda ser vista todavía por muchos ojos” en Europa, agrega la pintora mexicana.

Entretanto, Dudamel, quien dirige asimismo la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles/Estados Unidos y la Sinfónica de Gotemburgo/Suecia, cuenta en su repertorio no sólo con el “Mambo”, de Bernstein, sino también con el “Mambo nro. 5” de Pérez Prado, entre otras muchas piezas de compositores latinoamericanos, para mayor regocijo de sus seguidores.


Datos biográficos:
Cecilia Rivera, nacida en Cuernavaca, Morelos, 1953.

Formación:
Estudios en Historia del Arte en el Museo del Louvre, París, Francia (1973-1974); en el Taller Independiente de Robin Bond (de la Academia Real de Londres) en Ciudad de México (1978-1984); licenciada en Historia del Arte por el Instituto de Cultura Superior de Ciudad de México (1985-1989); estudios de Historia y Fenomenología de las Religiones en la Universidad de Anahuac, Ciudad de México (1990-1992).
 

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Cecilia Rivera “Mambo” Fotos Cecilia Rivera

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