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Danza Ballet

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Dos damas del Ballets Russes nos dicen adiós


8 agosto, 2008
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Célida Villalón

Nacionalidad: Cubana
Ocupación: Crítica de ballet.
Se radicó en Nueva York desde 1959 y escribe en en diversos medios.
Uno de sus trabajos se publicó en la International Encyclopedia of Dance (Oxford University Press, New York, 1996).

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Las páginas dedicadas a obituarios traerían una triste noticia en los primeros días del pasado mes de julio: Irina Baronova, la más joven y famosa de las “baby ballerinas” de los Ballets Russes, acababa de fallecer en  Australia, donde residía desde su matrimonio con el empresario Cecil Tennant. La  hermosa bailarina comenzaría a transitar por los escenarios del mundo cuando era apenas una adolescente, y ante los ojos del público se convertiría en una de las más bellas y admiradas estrellas danzarias en las décadas de los años 30 y 40.

La nueva generación de bailarines y  balletómanos,  han podido conocerla o admirarla, gracias  al interesante documental “Ballets Russes“, que a fines del año 2005, circuló ampliamente por el mundo en una producción de Geller/Goldfine, trayendo un deleite muy especial a los que tuvimos la  suerte de vivir aquella inolvidable  era rusa.  Como si fuera un  colofón a ese trabajo, poco después sería publicado el libro titulado “Irina: Ballet, life and love”, escrito por la propia Baronova, y publicado  por Florida University Press.

Recordamos a Baronova en su primer viaje a Cuba, en 1936, como una Aurora magistral, en “Las Bodas de Aurora” (Acto III de “La Bella Durmiente”), así como la inolvidable Pasión  de “Les Presages”, de Massine. ¿Cómo no recordar también  la belleza de su Port de Bras, en “Las Sílfides”, de Fokine? Otra nueva visita de Baronova a Cuba con los Ballets Russes, ocurriría en 1941, donde conflictos laborales de la compañía la detuvieron en Cuba por varias semanas. Su última visita a La Habana, en 1946, no fue tan exitosa como las anteriores, no obstante, los admiradores que había conquistado en las anteriores, se mantuvieron fieles, y nunca faltaron los aplausos, ni las buenas críticas. 

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Irina Baronova como la princesa Aurora (Foto Maurice Seymour, circa 1946 – archivo de CPV)


No había transcurrido un mes completo de la noticia de su fallecimiento, cuando otra noticia  nos golpearía el corazón hondamente. “La danza pierde a una líder vital y encantadora”, fue el título  que aparecía en The Sydney Morning Herald, anunciando la muerte,  en  Australia, de  Valrene Tweedie, conocida en los escenarios de la danza como Irina Lavrova. Hacer ahora un poco de historia es imprescindible.
Valrene llegó a Cuba con el Ballets Russes  del Cor. De Basil, en marzo de 1941, para ofrecer una temporada de ballet en el Teatro Auditórium. Conflictos laborales surgieron, y la compañía se dividió en dos campos: los que se declararon en huelga, pidiendo mejores salarios y condiciones de trabajo, y los que  asumieron la responsabilidad de las  presentaciones. Valrene estaba entre estos últimos y permanecería en Cuba por largos meses, hasta al fin conseguir el dinero del pasaje para marchar a los EE.UU. 

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Valrene Tweedie (Foto de Berenstein, Cuba, circa 1943 – archivo de CPV)
La bailarina regresaría a La Habana en 1942, casada con el bailarín cubano Luis Trápaga.  Esta vez su estadía se prolongaría 10 años, que fueron vividos no solo como bailarina, participando en infinidad de  funciones de la Escuela de Baile de Pro-Arte Musical, sino también formando parte de la facultad de profesores. Su labor en la escuela le ganarían muchos leales amigos y admiradores. Hasta el presente, mantenía estrecha relación con algunas de sus alumnas, a las que había visitado indistintamente en sus visitas a este continente.

De regreso a su tierra natal, Australia –- de donde había partido con el Ballets Russes cuando contaba solamente 14 años, al ser escogida por el Cor. De Basil para unirse a la compañía, en su primera gira australiana–, Valrene se entregaría en cuerpo y alma a la enseñanza, sirviendo de instructora en el Ballet Australiano, dirigiendo una escuela de ballet en Sydney,  así como haciendo coreografías, y participando en jurados de competiciones de ballet.

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De izq. a der: Valrene Tweeedie e Irina Baronova, en el Congreso Cecchetti de Melbourne, en julio, 2005. (Foto del archivo de Esther Villa)


Los comentarios sobre su labor profesoral en su país siempre han sido encomiásticos. “Es la maestra más musical que me he encontrado”, dijo de ella  Athol Willoughby, profesor  del método Cecchetti, radicado en Melbourne.
David McAllister, director artístico del Ballet Australiano, al enterarse de su fallecimiento, comentaría lo siguiente (y traducimos): “Hemos perdido a una importante figura de nuestra comunidad de danza, y a una maravillosa,  bella,  y encantadora dama”

Los que tuvimos la suerte de  conocerte, nunca te olvidaremos, querida Valrene.

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