Hacia arriba

Danza Ballet

#

Il trovatore en el Gran Teatre Del Liceu

27 noviembre, 2009
Imprimir

Il trovatore se presenta en el Gran Teatre del Liceu con un total de 19 funciones entre el día 2 y 30 de diciembre.

Con motivo de la conmemoración del décimo aniversario del nuevo Liceu, la función del día 2 de diciembre estará presidida por SSMM los Reyes.

Estreno en el Gran Teatre del Liceu el 20 de mayo de 1854.

Il trovatore en forma de teatro épico

«Las profundas afinidades con la tragedia clásica –escribe Gilbert Deflo en este artículo– nos han hecho sentir la necesidad de “elevar” el melodrama del siglo XIX por excelencia por encima de su anécdota y concebir una realización escénica cuya forma estética puede definirse como épica. El decorado no crea un espacio ilusionista; comenta o narra la acción. El espectador se sitúa ante un acontecimiento dramático, más que sumergirse dentro con todos sus sentidos. Los medios estéticos del teatro épico, hasta en su búsqueda de belleza formal, permiten así una nueva lectura de Il trovatore.»

Los fragmentos, tan separados unos de otros, con un cambio de escena para cada uno, dan la impresión de estar concebidos más para un concierto que para una ópera». Ése era el veredicto que el propio Verdi imponía al libreto de Il trovatore.

¿Qué forma de realización escénica puede darse a una obra cuya acción es sobre todo narrada? Desde el principio de la intriga, la muerte de la bruja y la del niño son expuestas por el capitán, en el tono del «cantastorie», como un cuento cruel, en un prólogo que arroja al oyente al corazón mismo del tema. Más tarde, Azucena relatará el suplicio de su madre y la historia del niño cambiado, tema recurrente del drama fabuloso (hasta la Fábula del niño cambiado, obra de Pirandello). Por último, Manrico contará su duelo y cómo perdonó a su rival.

musica  Il trovatore en el Gran Teatre Del Liceu


Il trovatore – GRAN TEATRE DEL LICEU


Il trovatore, situado en una lejana Edad Media de caballeros y brujas, está inmerso en la irrealidad del cuento y la fábula; su sucesión de relatos extraordinarios, crueles e irreales, heroicos y amorosos, enraiza el drama con el mundo de la epopeya. Aunque se basa en una obra de teatro romántica, donde el drama histórico, pese a desarrollarse a menudo en la Edad Media, refleja en realidad los valores morales y las inquietudes de la burguesía del siglo XIX, la temática de Il trovatore y su fatal desenlace nos remite a un mundo más lejano, el de la tragedia griega.


El fatum se cierne sobre la intriga. Encontramos en Il trovatore la eterna repetición de la expiación de la falta. Como en la casa de los Atridas o los Labdácidas, los hijos pagan por el miasma, es decir, la deshonra en que incurrieron sus antepasados; y a Azucena le ocurre lo mismo que a Electra, cuya única razón de vivir es la venganza del asesinato de su padre. En Electra de Sófocles, el coro constata (v. 1419-21):


«Están vivos los muertos tendidos en el suelo.
Los que murieron antaño toman a cambio
la sangre de sus asesinos».


O Antígona, que se ve obligada a vivir con la contaminación suscitada por las acciones de su padre: la Parca la hiere a ella. Así, el conde de Luna y Manrico, rivales en amor y en política, pese a ser hermanos de sangre, son figuras trágicas, pues han heredado la mancha. El conde de Luna matará a su hermano, víctima de una ceguera próxima a la de Edipo, obligado a sobrevivir y perpetuar el ciclo; la gitana Azucena personifica el espíritu primario de las Erinias. Para cumplir el juramento, la heroína debe pagar un pesado tributo. El asesinato que no se ha vengado es el elemento fundador de la intriga. La acción prosigue como bajo el mando de un oráculo destructor. El «Mi vendica» de la madre de Azucena posee una fuerza bíblica.

Il trovatore se sitúa indiscutiblemente en la Edad Media, con los duelos con espada, la hoguera y el personaje del trovador con sus canciones de amor (no obstante reservadas a los bastidores y nunca cantadas en escena), pero al mismo tiempo la intriga no debe nada a los hechos históricos. La obra no insiste en absoluto en el conflicto histórico que enfrenta al rey de Aragón con el conde de Urgel. Por lo tanto, hemos apartado todo historicismo para inventar nuestra Edad Media como Verdi inventó la suya. La escenografía, en lugar de reconstruir la imagen medieval estereotipada del melodrama romántico –castillo, jardín, claustro, torre, prisión, etc.–, prefiere la descripción de dos mundos antagónicos, utilizando para ello unas telas de fondo de seda cuyo manejo flexible y ligero produce sus propios efectos espectaculares y permite instaurar un ritmo sostenido. Distintas impresiones en los tejidos caracterizan los campos opuestos con claridad, y los personajes vivirán sus pasiones en un lenguaje escénico preciso y legible. El fuego crea y destruye, el agua ata y aleja, los astros reúnen o separan. Así se elimina la anécdota en beneficio de lo absolutamente trágico. Los efectos de luz acentúan también el carácter irreal del cuento, iluminando el relato de un mundo de leyenda, lejano y aún actual. Del mismo modo, el vestuario, su forma y su color, ayuda a reconocer el conflicto fratricida añadiéndole un valor simbólico.

La misma precisión deberá exigirse de la interpretación de los cantantes-actores, que, más que nunca, se liberan del peso y del pathos de los gestos melodramáticos para construir un juego de signos límpido, pero rico en sentido. Es bien sabido que la psicología de los personajes es escueta, pues sus estados de ánimo se limitan a algunas emociones fuertes: el furor, el heroísmo, el disgusto, la sorpresa e incluso la serenidad. Por lo tanto, la interpretación deberá procurar la misma emoción estética que el canto.

Las profundas afinidades con la tragedia clásica nos han hecho sentir la necesidad de «elevar» el melodrama del siglo XIX por excelencia por encima de su anécdota y concebir una realización escénica cuya forma estética puede definirse como épica. El decorado no crea un espacio ilusionista; comenta o narra la acción. El espectador se sitúa ante un acontecimiento dramático, más que sumergirse dentro con todos sus sentidos. Los medios estéticos del teatro épico, hasta en su búsqueda de belleza formal, permiten así una nueva lectura de Il trovatore.

Por Gilbert Deflo – GRAN TEATRE DEL LICEU

musica  Il trovatore en el Gran Teatre Del Liceu

Il trovatore –
GRAN TEATRE DEL LICEU


Resumen argumental Il Trovatore

Acto I. «El duelo»
En el Palacio de la Aljafería de Zaragoza, Ferrando, viejo capitán de las fuerzas del conde de Luna, explica a sus soldados la pasión que siente el conde por una dama de la corte y los celos que le provoca un trovador que por las noches canta a esta dama, Leonora, desde el jardín. Le preguntan entonces por la verdadera y terrible historia del hermano pequeño del conde, acaecida hace muchos años. Explica que una vieja y terrorífica gitana se acercó a la cuna del niño con la excusa de leer su futuro y que éste presentó de inmediato síntomas de embrujo. El conde condenó a la gitana a la hoguera, pero ésta tenía una hija que decidió vengarla: el pequeño desapareció y en el mismo lugar donde habían quemado a la vieja, entre las brasas mal apagadas, encontraron los huesos de un niño. El viejo conde, que murió poco después, tenía el presentimiento de que su hijo estaba aún con vida e hizo prometer al hijo mayor que continuaría con su búsqueda.

En los jardines del palacio, Leonora explica a Ines, su camarera y confidente, que ama a un trovador a quien coronó tiempo atrás, antes del inicio de las luchas civiles, en un torneo. Pasó mucho tiempo sin verlo, pero ahora ha vuelto y por las noches canta para ella bajo su ventana. Ines tiene el presentimiento de que este amor supone un grave peligro.

Avanza en la oscuridad el conde de Luna, pero su aparición queda interrumpida por la voz lejana del trovador. Leonora reconoce esta voz, baja corriendo y se lanza en brazos del conde creyendo que se trata de Manrico. La luna ilumina la escena mientras llega el trovador y se indigna de ver a Leonora abrazada al conde. Ella se da cuenta de inmediato del error y, ante la ira del conde, declara su amor por Manrico. El conde ignora la identidad de su rival y le obliga a revelar su nombre. Su ira aumenta todavía más al saber que se trata de Manrico, al servicio del partido rebelde del conde de Urgel y por ello condenado a muerte. Los dos jóvenes desenvainan sus espadas para batirse en duelo y salen, mientras Leonora cae desmayada.

Acto II. «La gitana»
En el campamento de gitanos, en Vizcaya, donde algunos hombres trabajan, la vieja Azucena, cerca de la hoguera, y su supuesto hijo Manrico, hablan de la terrible muerte de su madre, acusada de brujería. Cuando quedan solos, la gitana le explica con gran dramatismo que su madre le ordenó la venganza y por eso raptó al hijo pequeño del conde de Luna, para quemarlo en el mismo lugar, pero trastornada lanzó a las llamas a su propio hijo y no el niño robado. Manrico le pregunta, turbado, quién es él en verdad, pero Azucena le asegura que es realmente hijo suyo. El trovador le confiesa que no mató al conde de Luna cuando lo tenía a su merced durante el duelo obedeciendo una voz misteriosa que venía del cielo. Azucena comprende la causa de esta orden sobrenatural –en realidad el conde de Luna es hermano de Manrico–, pero le hace jurar que si vuelve a tener ocasión lo mate sin compasión. Manrico recibe una carta en la que se le ordena que marche a defender Castellor, que los suyos han ocupado. Recibe la noticia que Leonora, creyendo que él ha muerto, ha decidido tomar el velo de monja en un convento. Desesperado, Manrico sube a un caballo y marcha para impedirlo.

Ante el convento donde Leonora ha decidido profesar, por la noche, el conde de Luna está dispuesto a raptar a la joven. Canta su apasionado amor y llega a afirmar que ni un dios rival podría quitarle la mujer que ama. Aparece Leonora con Ines y sale de la sombra el conde de Luna, que intenta convencerla de que sea suya. De pronto, de forma casi fantasmal, aparece Manrico; Leonora siente una emoción muy fuerte, y entran después Ruiz y otros hombres del bando de Urgel que desarman al conde de Luna mientras Manrico se lleva con él a Leonora.

Acto III. «El hijo de la gitana»
Las fuerzas de Luna asedian Castellor, que defienden Manrico y los suyos. El conde no soporta pensar que Leonora ha huido con el trovador y pronto se presenta Ferrando diciendo que han detenido a una gitana sospechosa de espionaje. La interrogan y pronto intuye que puede tratarse de la misma gitana que había raptado y lanzado a las llamas al hermano pequeño del conde. Azucena se ve perdida e invoca la ayuda de su hijo Manrico, circunstancia que llena de alegría al noble, que puede así vengarse fácilmente de su rival. El carácter indómito de Azucena se pone de nuevo en evidencia, ya que insulta al conde y le amenaza con el castigo divino por la crueldad de su padre y la suya.

En el interior de la fortaleza de Castellor, Manrico intenta tranquilizar a Leonora, que tiene el presentimiento funesto de que su próxima boda está amenazada por las terribles circunstancias. Ruiz advierte a Manrico que Azucena ha sido capturada por las fuerzas del conde de Luna, que ya ha dado orden de encender la pira sobre la que la gitana ha de ser quemada. El trovador confiesa a Leonora que esta gitana es su madre y canta ahora la popularísima cabaletta «Di quella pira l’orrendo foco», que se concluye con la partida de Manrico a la batalla en la que intentará salvar a la madre.

Acto IV. «El suplicio»
Leonora llega al Palacio de la Aljafería, donde el conde ha encarcelado a Manrico, capturado durante la batalla, con la intención de salvarlo aunque sea a cambio de su vida. El conde da orden de decapitar a Manrico y quemar viva a Azucena. La dama, que lo ha escuchado escondida, se presenta ante él para pedir la salvación de su amado. La sorpresa del conde se convierte en irritación y ella, desesperada, le promete entregarle su cuerpo a cambio de la vida de Manrico. El conde acepta el trato pero ella se toma un potente veneno para que el noble solamente encuentre un cuerpo inerte.

En el interior de la tenebrosa cárcel que comparten Manrico y Azucena, él intenta consolar a la madre, que alterna tétricas visiones del suplicio de la vieja gitana con momentos de lucidez e incluso de esperanza. Aparece Leonora y anuncia a Manrico que ha conseguido su libertad y que es preciso huír de inmediato. Pero el trovador desconfía del precio que ha tenido que pagar para obtenerla y la maldice. Ella se siente desfallecer y Manrico comprende finalmente el sacrificio de su amada. El conde de Luna llega cuando Leonora está a punto de morir y se siente terriblemente traicionado. Da orden de que Manrico sea ajusticiado de inmediato y acompaña a la gitana a la ventana para que vea la ejecución de su hijo. Cuando ésta ya se ha producido, Azucena le revela con crueldad que acaba de matar a su propio hermano. Su venganza queda cumplida.

2, 4, 9, 10, 11*, 14, 15*, 16, 18, 19, 22, 23, 29* y 30 de diciembre de 2009 a las 20:00h
6*, 13, 20* y 27 de diciembre de 2009 a las 17:00h
5 de diciembre de 2009 a las 18:00h

Il trovatore
Música de Giuseppe Verdi

Dramma en cuatro actos. Libreto de Salvatore Cammarano -con añadidos de Leone Emanuele Bardare, basado en la obra homónima de Antonio García Gutiérrez.

Conde de Luna
Vittorio Vitelli – Anthony Michaels Moore (4, 10, 14, 18 y 23 dic.) – Juan Jesús Rodríguez (6, 11, 15, 20 y 29 dic.)*


Leonora
Fiorenza Cedolins – Krassimira Stoyanova (4, 10, 14, 18 y 23 dic.) – Maria Pia Piscitelli (6, 11, 15, 20 y 29 dic.)*


Azucena
Luciana D’Intino – Irina Mishura (4, 10, 14, 18 y 23 dic.) – Elena Manistina (6, 11, 15, 20 y 29 dic.)*

Manrico
Marco Berti – Alfred Kim (4, 10, 14, 18 y 23 dic.) – Giuseppe Gipali (6, 11, 15, 20 y 29 dic.)*

Ferrando
Paata Burchuladze – Stefano Palatchi (6, 11, 15, 20 y 29 dic.)*

Ines
Ana Puche – Alba Bosch (6, 11, 15, 20 y 29 dic.)*

Ruiz  Vicenç Esteve-Madrid

Viejo gitano  Mariano Viñuales – Ivo Mischev – Ramon Grau

Mensajero Sung Min Kang – Emili Rosés – Florenci Puig

Dirección Musical Marco Armiliato

Nueva Coproducción Gran Teatre del Liceu

Téâtre du Capitole (Toulouse) – Ópera de Oviedo
Teatre La Llotja de Lleida

ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU

Dirección del Cor José Luis Basso

INTERMEZZO PRODUCCIONS MUSICALS

Estrenada el 19 de enero de 1853 en el Teatro Apollo de Roma. Estrenada en el GTL el 20de mayo de 1854. La última representación en el Liceu fue durante la temporada 92-93.

Retransmissions:

2 des. a les 22.15h TVC i TVE
9 des. a les 20.00h Radio Clásica de RNE (en directe)
16 des. a les 20.00h Catalunya Música i Òpera Oberta (en directe)
22 des. a les 20.00h Anella Cultural i cinemas (en directe)

musica  Il trovatore en el Gran Teatre Del Liceu

en Danza Ballet


© 2005 – 2009 Danza Ballet

00022

Josep Pons nuevo director musical del Liceu   La carrera de Josep Pons se caracteriza por una fuerte implicación en los proyectos que ha liderado: el diseño artístico, la programación, la atención a los aspectos de gestión y una marcada personalidad musical. Ha recibido los premios “Ciu...
Emir Kusturica & The No smoking Orchestra en Barcelona “Time of the Gypsies” Emir Kusturica y la No Smoking Orchestra, con su formación habitual, regresan a la carretera y llegan al IX Festival Mil.lenni con un repertorio que incluirá temas de las bandas sonoras de las ...
Jordi Savall dirigirá la Ofrenda Musical de Bach en el Auditori   Jordi Savall dirigirá los solistas de Le Concert des Nations el 8 de febrero en el Auditori para ofrecer una de las obras testamentarias más emblemáticas de Bach: la Ofrenda Musical BWV 1079 Jordi Savall continúa ...
Sir George Solti o el espíritu del sacrificio Hace meses releí el libro "Memorias" del director de orquesta Sir Goerge Solti.Ya lo había leído en dos ocasiones anteriores. Este hombre, dentro del tiempo en que vivió, es digno de admirar; al igual que otros m...
Filarmónica de Berlín Filarmónica de Berlín, embajadora buena voluntad de UNICEFLa Orquesta Filarmónica de Berlín, que este año cumple su 125 aniversario, y su director, el británico Simon Rattle, han sido nombrados hoy embajado...
El Teatro Real presenta Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach El Teatro Real presenta una nueva producción de Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach,  que podrá ser vista en todo el mundo. LAS ENSOÑACIONES Y DESVARÍOS HOFFMANN EN EL TEATRO REAL Se ofrecerán 12 funciones de la nueva producción de Les con...

Ballet Barcelona - Carolina de Pedro Pascual

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies y Google Analitycs para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas, y de nuestra política de cookies, privacidad y RGPD ACEPTAR

Aviso de cookies