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Danza Ballet

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Sylvie Guillem y Russell Maliphant


1 abril, 2007
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Tanto Guillem como Maliphant destacaron la importancia de la danza clásica como base para el desarrollo de un trabajo personal posterior.

“Contar con una formación clásica te permite salir y volver a ella cuando lo necesitas”, agregó la artista reconociendo que éste ha sido un “bagaje esencial” en su carrera y no lo ha dejado del todo. Para el coreógrafo canadiense la formación clásica “es un entrenamiento fantástico que permite tener una articulación importante”. Además esta disciplina es necesaria, en su opinión, como “referente histórico”.

La bailarina francesa Sylvie Guillem y el coreógrafo y bailarín canadiense Russell Maliphant debutan en el Teatro Real de Madrid con un programa hecho a su medida por el propio Maliphant que se estrenará mañana y que incluye cuatro piezas diseñadas por él: ‘Solo’, con música de Carlos Montoya, ‘Shift’, ‘Two’ y ‘Push’, encargo esta última del Sadler’s Wells Theatre de Londres y estrenada en septiembre de 2005.

Guillem está considerada una de las grandes intérpretes de la danza clásica y desde hace un tiempo, está más orientada a la disciplina contemporánea. Su compañero en esta aventura cuenta igualmente con un reconocimiento internacional y es bien conocido por su realizar un trabajo creativo en el que priman, entre otros, el trabajo acrobático conjunto de la improvisación de contacto, como las artes marciales o el tai chi. Ambos artistas están “muy ilusionados” porque siguen con proyectos conjuntos, como el que estrenarán en 2009.

Guillem reconoció hoy que el proceso creativo de Maliphant es “relajado” y que consigue que todo “vaya encajando y tomando forma en su justa medida”. En este sentido reconoció que ella aprende continuamente de él pero que no se siente un simple “instrumento” de sus coreografías sino que lo que sucede es un “intercambio de ideas” entre ambos muy fructífero.

Maliphant coincidió en esta opinión y agregó que, efectivamente, la forma de bailar de Guillem es igualmente un punto de apoyo para sus coreografías para las que suele emplear, en un principio, diferentes músicas que le ayuden a “descubrir sensaciones, tomar ideas y encontrar una atmósfera”.

LA BASE DE LA DANZA

Tanto Guillem como Maliphant destacaron la importancia de la danza clásica como base para el desarrollo de un trabajo personal posterior. En el caso de la bailarina francesa es especialmente definitivo puesto que su formación inicial le permitió llegar hasta la Ópera de París donde conoció a Rudolf Nureyev de quien dijo, fue el principal renovador de esta institución y proporcionó un “aire fresco y un acercamiento nuevo” que interesó a toda la compañía.

“Contar con una formación clásica te permite salir y volver a ella cuando lo necesitas”, agregó la artista reconociendo que éste ha sido un “bagaje esencial” en su carrera y no lo ha dejado del todo.

Para el coreógrafo canadiense la formación clásica “es un entrenamiento fantástico que permite tener una articulación importante”. Además esta disciplina es necesaria, en su opinión, como “referente histórico”. Respecto al trabajo junto a Maliphant, la bailarina resaltó su estilo “diferente y delicado” así como su forma “simple” de crear pero que a la vez ofrece en ocasiones un sensación opuesta de fuerza muy grande. “Esa contraposición me gusta”, confesó.

MÚSICA E ILUMINACIÓN

Russell Maliphant hizo hincapié en la importancia que tienen para él la música y la iluminación en sus coreografías. De hecho busca que todas las composiciones sean originales para sus creaciones y desde hace tiempo ha elegido al iluminador Michael Hulls (que también ha estudiado danza) para abordar sus trabajos. En el programa que se presenta en Madrid sólo la música de ‘Solo’, de Carlos Montoya, con ritmos muy flamencos, es la que este compositor realizó. “La música de Montoya es su propia expresión, es fantástica, y si se cambiaba no funcionaba, por eso la he mantenido tal cual”, explicó.

LA DANZA HOY

Preguntada Sylvie Guillem por la posibilidad de que se decida a dar el paso como coreógrafa o a dirigir su propia compañía, la bailarina respondió negativamente a ambas cuestiones. “Tener una compañía requiere mucho tiempo y no es lo mío porque aún me gusta mucho salir al escenario. no me veo luchando con los sindicatos o preocupándome del presupuesto”, dijo. Asimismo, confesó que un coreógrafo “siente la necesidad de expresarse y obtiene una gran satisfacción con ello”, algo que ella no siente aún.

Sobre su perspectiva de la danza en el momento actual, Guillem aseguró que “no ha cambiado tanto respecto al pasado”. El principal cambio se produjo, como ya apuntó, con Nureyev en la Ópera de París. “No es fácil que salgan talentos así continuamente tanto en la coreografía como en la dirección y que transformen las cosas radicalmente”, dijo. “Las reglas son prácticamente las mismas y los cambios se producen lentamente”, afirmó. Europa Press

contemporanea  Sylvie Guillem y Russell Maliphant
Sylvie Guillem y Russell Maliphant


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