Saint François d’Assise, una de las óperas capitales del siglo XX, es también la obra cimera de uno de los compositores más singulares y únicos, Olivier Messiaen.
Sin embargo, por su longitud y sus características –con más de 130 músicos y un coro de más de 120 cantantes– se representa en contadas ocasiones, por lo que su puesta en escena supone un acontecimiento que va más allá de la representación de una ópera.






