El bicentenario del nacimiento de Marius Petipa, factor determinante en la configuración de la escuela rusa del ballet –que se conmemora en el mes de marzo– resulta una efeméride destacable en la historia de la danza escénica universal.
Personaje polémico, no solo por su hegemónico desempeño en el teatro imperial de San Petersburgo hacia finales del siglo XIX, sino también por sus visiones sobre el hecho danzario en las que prevalecía la brillantez escénica y el énfasis en la técnica corporal, por sobre los contenidos de las obras y el sentido expresivo del movimiento. El recuerdo de su natalicio resulta una oportunidad propicia para la valoración de este significativo creador, más allá de los apasionamientos y las controversias que lo rodearon.
Por Carlos Paolillo para El Nacional
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