En 1901, Benois fue nombrado director escénico del Teatro Mariinsky. Desde entonces, dedicó la mayor parte de su tiempo al diseño escénico y la decoración.
Les Sylphides (1909), Giselle (1910), y Petrushka (1911) se cuentan entre sus logros mayores. Aunque trabajó sobre todo con Diaghilev para los Ballets Rusos, colaboró simultáneamente con el Teatro de Arte de Moscú y otros notables teatros de Europa.






