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Danza Ballet

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impressing the czar – william forsythe

20 febrero, 2008
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Una creación de william forsythe para el ballet de frankfurt – 1988

Recreación en exclusiva para el ballet reial de flandes – 2005

Impressing the Czar es un ballet en tres actos, sin acción, donde el ámbito narrativo cede espacio a la historia de la civilización occidental. Con una ironía elevada y espiritual, Forsythe nos ofrece la danza clásica de la corte del Zar, es decir, el mismo repertorio que casi en todos los teatros «oficiales» continúan prefiriendo.

En la primera parte, Potemkins Unterschrift (La firma de Potemkin), encadena con naturalidad una serie rica en referencias a las convenciones clásicas y pasa revista a la historia del arte y del ballet desde el Renacimiento hasta hoy.

Este legado cultural se hace patente en el tercer acto, La Maison de Mezzo- Prezzo.

El verdadero corazón de esta obra palpita entre los cuadros exuberantes del inicio y lo burlesco de la subasta, y es la danza refinada de In the Middle, Somewhat Elevated. Esta pieza ha dado renombre mundial a Forsythe. La creó para la Ópera de París, un escenario tan venerable como el del Teatro Mariinski de Sant Petersburgo.

En Bongo Bongo Nageela, Forsythe presenta una ambientación escolar acompañada de un sentido del humor ácido y de una danza agresiva y atávica que interpretan chicas vestidas con uniformes de escolares ingleses con una faldita plisada. Este momento conduce indefectiblemente a Mr. Pnut Goes to the Big Top, con una extraordinaria ejecución del final por parte del «maestro de los placeres», Mr. Pnut.

(Gracias a Eva Fischer)

las partes

I. potemkins unterschrift
música Ludwig van Beethoven
Leslie Stuck
Thom Willems
texto Kathleen Fitzgerald
Richard Fein
William Forsythe

II. in the middle, somewhat elevated
música Thom Willems
asistente musical Leslie Stuck

III. la maison de mezzo-prezzo
música Eva Crossman-Hecht
texto Kathleen Fitzgerald
William Forsythe

IV. bongo bongo nageela / mr. pnut goes to the big top
música Thom Willems
concepto William Forsythe
personalidades  impressing the czar   william forsythe

Impressing the Czar – © Johan Persson


las cerezas


Para poder explicar el motivo por el cual se utilizan cerezas como elemento decorativo, es necesario remontarse a los recuerdos personales de William Forsythe, cuando la producción se montó en el Théâtre du Châtelet, en 1993.

La cosa empezó con el ballet In the Middle, Somewhat Elevated, compuesto en 1987 para el Ballet de la Ópera de París. El título hace referencia a dos cerezas doradas que cuelgan ‘de algún lugar’ del escenario. Por qué las dos cerezas son doradas? Es muy simple: para decorar el ballet, había imaginado tres muros ornamentados con un centenar de objetos dorados sostenidos por cuerdas invisibles. En principio, era necesario que fueran objetos de uso corriente: un reproductor de casetes, una espátula, un despertador, etc. Pero después fuimos añadiéndole cosas de los paneles dorados del Palais Garnier: una tortuga, una lira, una piña… Tenía, por tanto, una idea, y me parecía que todo iba bastante bien, hasta que se celebró la primera reunión técnica. David Salle, encargado también de diseñar el programa, presentó un trabajo extraordinariamente complejo que, si se tenían en cuenta las posibilidades técnicas de la Ópera, requería dedicar una parte considerable del tiempo y de los medios del personal técnico del Palais Garnier. Cuando me llegó el turno de presentar mi decorado, entre mis anotaciones escogí el objeto más insignificante, que fueron estas dos cerezas. El equipo entero rompió a reír, creían que estaba de broma. Pero enseguida aclaré que lo decía en serio y se hizo el silencio. Seguramente, los técnicos me lo agradecían interiormente. Entre octubre i noviembre de 1987, me enfrenté al desafío que representaba el montaje de un programa que tenía que durar una velada entera. La única posibilidad era incluir In the Middle… Por descontado, se me planteaba la cuestión de como vincular esta obra con las piezas que le habían de preceder o seguir. Pero yo lo veía muy claro: eran las cerezas. Constituían un accesorio bien definido y eran el objeto más neutro que podía haber en el escenario. Yo no tenía ninguna intención de generalizar basándome en el concepto de movimiento, ya que podía percibir que la obra sería un éxito gracias a sus variaciones temáticas y que la danza sufría distanciamiento del concepto de la obra.

Volviendo otra vez a las cerezas, tampoco tenía realmente otra opción. En el proyecto inicial, las cerezas estaban envueltas de objetos similares, que a su vez envolvían a los objetos ‘artísticos’.

Finalmente, nos volcamos en las CEREZAS EN EL ARTE. Mi colaborador Michel Simon me propuso una solución muy académica: «…el lexicón de la historia completa del arte a través del tiempo… o alguna cosa por el estilo. Una enciclopedia que debe pesar unos quince quilos. Consultarla debe equivaler más o menos a buscar palabras en el diccionario: hace falta leer muchas definiciones antes de encontrar la palabra que se busca. Pero a la larga siempre acaba dando buen resultado… ».

Encontramos cerezas con niños, cerezas con santos, cerezas con santos atravesados por flechas, niños encima de soles cuadriculados, soles cuadriculados con estilizadas urnas negras, cerezos cerca de santos travesados por flechas, cuadros que representan galerías de pintura, con rosas y marcos alrededor de las cerezas. Salas llenas de cuadros que representan galerías llenas de cuadros enmarcados. Cuadros que representan piezas de moneda decoradas con tortugas dentro de salas decoradas con liras. Algunos cuadros, ornamentados con piñas, están consagrados a la arquitectura, otros representan personajes en el acto de contemplar, dentro de galerías de pintura, unos cuadros muy oscuros, con pinceladas diagonales y en forma de trapecio, unos enamorados con cerezas y espejos, etc… Ya no recuerdo de donde había sacado las piñas doradas, a pesar de que había muchas.

personalidades  impressing the czar   william forsythe


William Forsythe "In the Middle Somewhat Elevated" – Angela Sterling Photography


impressing the czar

estrenada el 12 de diciembre de 2005 en Amberes

En 1987, William Forsythe, el joven director norteamericano del Ballet de Frankfurt, creó la coreografía de gran éxito, In the Middle, Somewhat Elevated para el Ballet de la Ópera de París. Unos meses más tarde, en enero de 1988, tuvo lugar en Frankfurt el estreno completo de Impressing the Czar, que incluya In the Middle.

«Tenía que desarrollar un programa de una velada completa en un tiempo record », explica con simpleza Forsythe, «y la única manera fue incluir In the Middle. Entonces se planteó la cuestión de cómo vincular esta obra con las ue la precederían y las que la seguirían ». Estos vínculos quizás sólo eran evidentes para Forsythe, que demostró su brillante y extravagante creatividad teatral con las dos cerezas de oro colgadas que habían dado el nombre a In the Middle. Aprovechó su idea original de utilizar los objetos decorativos dorados que decoran las paredes de la Ópera de París y, en colaboración con el director escénico Michel Simon, escogieron el tema de «las cerezas en el Arte» y se encontraron otros objetos relacionados.

Algunos de estos elementos, sino todos, han llegado a Impressing the Czar, donde la danza pura de In the Middle se enmarca entre una obertura y un acto final dotados de un arreglo teatral cegador de danza, voz hablada, música (Beethoven, Eva Crossman-Hecht, Leslie Stuck y Thom Willems forman parte de la mezcla) y luz. El primer acto, titulado Potemkins Unterschrif (La firma de Potemkin), empieza en un amplio espacio dividido en dos por un gran tablero de ajedrez que forma un escenario separado y ligeramente inclinado hacia la derecha. Algunos objetos dorados, una silla ornamentada, personajes de cuento de hadas, una cortina dorada pintada con figuras mitológicas, fragmentos de cuadros famosos y una gran silueta de las cerezas ocupan el escenario, que se llena rápidamente de movimientos fantásticos y vívidos, y de una serie impresionante de pasos de ballet.

En esta primera parte de Impressing the Czar, Forsythe utiliza los elementos vitales, la técnica clásica, el carácter, la narración, los vestidos, el decorado, las referencias históricas y las tradiciones propias del ballet narrativo del siglo XIX, combinándolos de una manera brillante, absurda y alusiva. Hay mujeres con vestidos del s. XVIII, la figura del pecho desnudo de San Sebastián (¿o quizás es Cupido, o Apolo?) llevando un arco y una flecha de oro, escolares con faldas plisadas peinadas como el Príncipe Valiente, y bailarines con leotardos apretados y brillantes. Una mujer, como si fuera la directora de escena, grita y repite preguntas e instrucciones, envuelta por el sonido de la acción y la danza, sin que nadie le escuche. Se disparan flechas, se producen matanzas surrealistas, se desenvuelven obras de arte religiosas envueltas en piezas de ropa pero, en medio del barullo, las rápidas y virtuosas variaciones que se suceden tienen siempre el énfasis que hace falta.

Si el Potemkins Unterschrift representa la propuesta contemporánea de Forsythe en la escenografía a la manera de los primeros actos de obras emblemáticas como La bella durmiente o El lago de los cisnes (las dos piezas creadas expresamente para impresionar al Zar y a la corte imperial rusa), la segunda parte consiste en su réplica personal en «el acto blanco» de danza pura que acostumbra a seguirla. Basada en una única pieza de coreografía a cargo de una bailarina, que seguidamente continúan y desarrollan los otros bailarines (nueve en total), In the Middle consiste en una reconfiguración y una reorganización permanente que se basa intencionadamente en medios limitados. En el escenario lúgubremente iluminado, los bailarines, vestidos con oscuras y flamantes mallas verdes, ejecutan una serie de pas de deux y solos impresionantes al compás de la potente música electrónica de Thom Willems mientras desde los laterales van intercambiando miradas frías.

Forsythe hace un uso distinto de la técnica clásica de los bailarines y la técnica que ha elaborado, basado en el legado de Balanchine, empuja sus cuerpos a extremos de flexibilidad máxima y los hace ejecutar en los pas de deux como si se tratara de una colaboración empírica hecha de equilibrio y osadía. Pero Forsythe también ha revisado la lógica convencional que rige el orden y el embate de los pasos y la manera como se encadenan: en cualquier parte del cuerpo se puede iniciar el impulso y la trayectoria, y los vínculos entre los pasos, que normalmente son invisibles, ganan importancia y detalle para transformarse en una nueva fuente de placer visual y de posibilidades físicas. Estos grandes pas de deux, el virtuosismo de las variaciones, la disposición de las hileras del conjunto del ballet, proceden del contexto del siglo XIX, y han sido reducidos y recontextualizadas para rebelarnos finalmente que el estilo clásico es rotundamente nuevo. En el tercer acto, Forsythe recorre otra vez al mundo barroco y absurdo de la primera parte y hace reaparecer varios motivos anteriores. Hay una mujer que dirige una subasta de personajes extraordinarios (La Maison de Mezzo-Prezzo) que desemboca en una danza tribal desenfrenada (Bongo Bongo Nageela) a cargo de los hileras repentinamente multiplicados de las colegialas del acto I. Mientras 40 bailarines y bailarines vestidos con una indumentaria idéntica de faldas plisadas, blusas blancas y pelucas del estilo Príncipe Valiente, danzan por el escenario al ritme de la música pegadiza de Willems, Forsythe nos rememora simultáneamente las vigorosas danzas de «personaje», propias de los ballets del siglo XIX, como también los hileras poco perceptibles de su cuerpo de ballet. De hecho, cuando giran incansablemente alrededor de la figura de boca abajo de Mr. Pnut, personaje del primer acto, las escolares podrían muy bien ser Wilis del siglo XX.

La excelencia de Forsythe como creador de danza se basa tanto en una extraordinaria aproximación física muy innovadora, que traspasa las fronteras de la técnica clásica codificada, como en una vívida visión escénica que le permite otorgar un contexto innovador en el imaginario del ballet. Impressing the Czar nos ofrece un gran espectáculo de ballet que goza en los movimientos hábiles y la riqueza del pasado, y que amplia sabiamente nuestras nociones sobre qué hace falta que sea la danza.

www.teatrelliure.cat
Selección fotográfica por Danza Ballet


en Danza Ballet

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William Forsythe

© 2008 Danza Ballet


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