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Las reinas de la danza en la corte francesa

30 julio, 2018
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Por Margarita Muñoz Zielinski
Conservatorio Superior de Danza de Murcia.

El ballet de Corte, surgido del Renacimiento italia no y llevado a Francia por Catalina de Medicis, alcanzó su más alto grado de importancia en el siglo XVII, le Grand Siècle, teniendo su apoteosis durante la primera mitad del reinado de Luis XIV, Louis le Grand (1643-1715), gracias a su empuje.

“Ce Prince qui avoit reçû des mains de la Nature une figure noble et majestueuse, avoit aimé dès son enfance tous les exercices du corps, et avoit ajoûté aux dons naturels touites les grâces qui peuvent s ́acquerir”. (Rameau, 1725).

El término Ballet de Corte se entiende como una coreografía interpretada por los miembros de la familia real y cortesanos, rodeados de algunos bailarines profesionales. Se representaba en residencias reales o de la alta aristocracia, mencionando el nombre Ballet Real cuando el propio Rey toma parte de la representación. Cuando la presencia del Rey desaparece, se convertirá en Ballet Escénico.

La danza en Francia suscitó un entusiasmo superior a otros países como Inglaterra, Alemania o Italia, siendo uno de los tres ejercicios principales de la nobleza. Con el Grand Siècle, el Ballet de Corte tal y como se había concebido desde Enrique III cambió totalmente y la práctica de la danza, la Belle Danse, que se institucionalizó como protocolo cortesano bajo el patronato del Rey Sol, comenzó a adquirir la dignidad y a merecer el respeto que no dejarían de rodearla desde entonces (Guest: 2001, p.11). El concepto de Belle Danse, surgido a principios del XVII, definía un arte que aunaba criterios morales, sociales y estéticos de un contexto que se reencuentra en los de baile y ballet. Comprende una actitud, una voluntad de educar la postura del cuerpo subordinándose a las leyes de la geometría. La base es el “en-dehors”, rotación de las piernas “hacia fuera” encontraposición del despreciable “en-dedans”, “hacia adentro”, o mala posición de la que solo se hace uso para representaciones grotescas.

La Belle Danse se funda en las cinco posiciones académicas de colocación de los pies, de las que nacen todos los pasos. El numero cinco tiene un simbolismo (según el pentagrama de Leonardo da Vinci es símbolo del hombre) como el central de los diez primeros números representando la armonía y el equilibrio, aspectos ideales de la Belle Danse y del clasicismo que la había engendrado. Junto a esto, la elevación y la simetría suponen la idealización junto a la coordinación de brazos y piernas. (Louison-Lassabliere: 2007, p. 138).

Luis XIV no se interesó únicamente por la práctica de la danza como ejercicio, diversión o entretenimiento cortesano, cuyo valor desde los Valois tenia la consideración de importante formula diplomática, muestra de poder y de riqueza. Como excelente bailarín, habiendo debutado en 1651 a los trece años de edad e interpretando en el Ballet de la Nuit de 1653 el triunfante Sol naciente, magnificado con una maquina que lo elevaba, no solo mostró un gusto pronunciado por el ballet dándole fastuosidad y prestigio, participando él mismo junto a príncipes y señores de su reinado, o los propios autores de comedias ballets como Moliere, lo más frecuente con la música de Lully, quien fue compositor de las partituras y coreografías del maestro de ballets Charles de Beauchamp (1636-1719) con el deseo de divertir a la corte.

En 1670 la decisión de dejar de bailar por parte del Rey marcó el final de una época y los aristócratas, que habían aparecido hasta entonces en los ballets, dejarían paso a los bailarines profesionales, otorgando por parte real un verdadero estatuto a la profesión de maestro de danza.

Luis XIV, en su juventud, había estudiado con Henri Prévost, su maestro de danza hasta 1650, y luego con Beauchamp, compositor de todos los ballets del Rey a partir de 1655 y de todas las Comédie-Ballets de Molière, en colaboración con Lully hasta la muerte de éste en 1687, mientras que la Reina tomaba clases con François Galand du Desert, y Monsieur, el hermano del rey, con Jean Renauld, todos maestros de baile que pertenecían a la Comunidad Parisina de Maestros de Danza y Músicos, institución fundada en 1407 que regia a músicos y maestros de danza. La corporación del Roi des Violons, Maîtres à danser et Joueurs d ́instrumentes titulo otorgado a cada director, reunía maestros y aspirantes y el reglamento marcab a la formula obligada para todos los que querían llegar a ser maestros de danza. Los maestros de danza pertenecían a la cofradía de los músicos por el hecho de que el violín era entonces indispensable para enseñar danza.

La importancia dada a la danza por Luis XIV desde su llegada al trono, como una actividad que le acompañó prácticamente durante toda su vida, derivó en la creación de la Academia Real de la Danza según el modelo de la Academia Francesa (1635) y de la Academia de Pintura y Escultura (1643). Por decisión de Mazarino los estatutos fueron confirmados como Lettres Patentes registradas en el Châtelet el 13 de enero de 1659, y en el Parlamento el 22 de agosto, aunque los profesores de danza pretendían independizarse como una corporación autónoma. La creación de la Academia Real de la Danza en 1661, y la Escuela de Danza en 1672, dio paso a la profesionalización de una actividad que hasta entonces había ido desarrollándose como diversión de la realeza con espectáculos sin recortes de presupuesto, lujo en ornamentación, trajes o personajes. Se escribía un libreto, se creaba una partitura, se creaba la coreografía en un ambiente en el que los cortesanos, que reverenciaban al rey y alababan todo lo que les ofreciera, eran parte de la diversión asegurándose además los refrescos y dulces o exquisitos platos bien servidos entre baile y baile. Si el Rey bailaba, había que bailar.

De la Comunidad Parisina de Maestros de Danza y Músicos, con sus estatutos aprobados por Luis XIV en 1658, se designaron a los primeros trece miembros de la Academia de Danza: François Galand du Désert, Sieur du Désert, maestro de danza de la Reina; Jean Renauld, maestro de danza de Monsieur, Duque de Orleans, hermano del rey; Thomas Le Vacher; Hilaire d ́Olivet; los hermanos Jean y Guillaume Raynald, Guilllaume Queru; Nicolas de l Orge; Jean François Piquet; Jean Grigny; Florent Galand Désert y Guillaume Reanud. Dada la importancia que en la Corte tenían losballets, como espectáculos en los que participaban cortesanos y bailarines, era una actividad altamente considerada y parte obligada de la educación de la clase noble. La profesión de “maestro de danza” fue una de las más buscadas. En 1664 se podían contar doscientas salas en Paris donde enseñaban aproximadamente tres mil maestros de danza Además de estructurar la práctica coreográfica, Luis XIV concilió los intereses de la Iglesia y los de los bailarines, para evitar escándalos en la vía pública, haciendo respetar el descanso dominical prohibiendo según las ordenanzas del 23 de Julio de 1666 los bailes públicos en domingos y días de fiesta anuales y solemnes.

El reglamento de la Academia otorgaba a los maestros no solo formar sino ser los únicos que podían enseñar y, de no recibir su aprobación, ningún bailarín podía trabajar como profesional. El cargo de maestro de danza correspondería al actual coreógrafo mientras que el maestro de sala era el repetidor que enseñaba los papeles a cada bailarín. La institución Ballet de la Ópera encargada del desarrollo de la danza, fue trasladada desde 1669 a la Academia Real de la Música (hoy en día Ópera de París) el 28 de junio de ese año siempre bajo el mecenazgo de Luis XIV. La asociación del abate Pierre Perrin con el organista Robert Cambert, el decorador Sourdéac y el maestro Beauchamps dio lugar al desarrollo de la idea de representar ópera en Francia a la francesa y no a la italiana, inaugurando una sala en 1671, estrenando el 3 de marzo Les peines et les plaisirs de l ́amour (Boucier: 1981, p. 116) y supuso el nacimiento de la ópera como género lírico y de la Ópera como institución. El triunvirato formado por Lully, Beauchamp y Quinault sentaría las bases de la fundación de la escuela francesa de la Ópera en la que el ballet era un elemento esencial. Por deudas adquiridas, Perrin cedió su nombramiento en 1672 a Jean- Baptiste Lully (1632-1687) quien a lo largo de su periodo vitalicio impuso su propio repertorio con espectáculos en los que se mezclaba música, canto y danza, creando nuevos géneros líricos que van a entusiasmar al público: la ópera-ballet y la pastoral, confiando la dirección de un necesario buen cuerpo de baile a Pierre Beauchamp quien introdujo a grandes profesionales de la talla de M. Nicolás Blondy, Jean Ballon o Guillaume-Louis Pécour.

El cuerpo de baile de la Academia estaba dividido por categorías, danseurs nobles, demi-caractère, carácter o cómicos, todos ellos en función de sus cualidades físicas y técnicas. Durante mucho tiempo este cuerpo de baile fue exclusivamente masculino y los papeles femeninos eran interpretados travestidos, haciendo uso de las obligadas mascaras y pelucas sin las que nadie de la época se hubiera atrevido a salir a escena, hasta que el gran reformador de la danza del XVIII, el maestro Noverre, clamara por su eliminación.

Artículo completo en http://congresos.um.es

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