El Diario de Vaslav Nijinsky
Vaslav Nijinsky, «el dios de la danza», fue una figura rodeada de leyenda desde el inicio de su carrera. Su talento extraordinario y su presencia escénica lo situaron en un lugar único dentro de la historia de la danza.
Sin embargo, su vida estuvo atravesada por una profunda inestabilidad emocional. Su relación con Romola Nijinsky, quien amó más al mito que a la persona, y su vínculo con Sergei Diaghilev marcaron decisivamente su trayectoria.
La enfermedad mental apareció pocos años después del escandaloso estreno en París de La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky. A medida que avanzaba la paranoia, Nijinsky expresó el deseo de regresar a Rusia, algo que nunca le fue concedido. En su lugar, fue sometido a tratamientos con figuras como Adler o Jung, en un intento por comprender el origen de su sufrimiento.
En 1919 bailó por última vez en público, en el hotel Saint Moritz, en Suiza. Poco después, antes de sumergirse definitivamente en la enfermedad, escribió los cuadernos que conforman su Diario.
Estos textos, publicados en 1936, constituyen un documento excepcional: una escritura febril, intensa, en la que conviven la lucidez y el delirio. Nijinsky se revela como un artista profundamente culto, pero también como un ser atravesado por obsesiones, visiones y una percepción alterada de la realidad.
En el Diario no hay distancia. Hay una voz que se expone.
Una escritura que oscila entre el pensamiento y el abismo.
Fragmentos del Diario
«Yo quiero que fotografíen mis escritos para explicar mis escritos, porque mi escritura es la de Dios.»
«No me gusta la técnica insensible… la danza no es un simple entretenimiento, en ella está Dios.»
El Diario de Vaslav Nijinsky
«Soy el fauno redentor…»
El Diario de Vaslav Nijinsky no es una lectura cómoda. Es una escritura atravesada por la lucidez y el delirio, por la conciencia y la fractura.
«No me gusta Dios cuando es malo… yo soy Dios… mi cuerpo no está enfermo, mi alma lo está… sufro… soy sólo un hombre…»
Estas palabras, recogidas en The Diary of Vaslav Nijinsky (1936), editado por Romola Nijinsky, nos sitúan frente a una mente en tensión permanente: entre la grandeza y la fragilidad, entre la identidad y su disolución.
Nijinsky nació en Kiev en 1889 y, desde muy joven, su talento lo llevó a los círculos más sofisticados de la danza. Su virtuosismo y su capacidad de transformación escénica revolucionaron el ballet clásico, abriendo una vía completamente nueva en la historia del movimiento.
Pero su vida estuvo marcada por una profunda inestabilidad emocional. Obsesionado por su cuerpo, por su imagen y por su lugar en el mundo, su figura fue creciendo entre el genio y la vulnerabilidad. Firmaba en ocasiones como “D. Nijinsky” —la D de Dios—, en una identificación que atraviesa también su escritura.
En sus cuadernos, escritos en 1919, aparece una voz que no se protege. Una voz que se expone.
«Soy un buscador… Dios está en mí y yo estoy en Dios…»
La escritura se vuelve fragmentaria, repetitiva, intensa. No hay voluntad literaria en el sentido tradicional. Hay necesidad. Urgencia. Una forma de pensamiento que se escribe a sí mismo mientras se descompone.
Tras su muerte en 1950, su figura quedó definitivamente inscrita en el mito: el bailarín que llevó el cuerpo a un lugar desconocido… y que no pudo sostenerlo.
La bailarina Lydia Sokolova lo describió como «un fauno»: una criatura salvaje, incómoda en la sociedad, como si habitara otro plano.
Sobre su Diario
El Diario fue publicado por primera vez en 1936, bajo la supervisión de su esposa. Durante años, las ediciones estuvieron intervenidas y parcialmente censuradas.
Hoy, leer a Nijinsky es entrar en un territorio sin filtros:
un espacio donde el arte, la enfermedad y la identidad se entrelazan.
Nijinsky en el cine
- Nijinsky (1980), dirigida por Herbert Ross
- The Diaries of Vaslav Nijinsky (2001), de Paul Cox
Nijinsky, el gran masturbador
por Valerio Cappelli
Los fragmentos más escabrosos e inéditos del diario de Vaslav Nijinsky, continuador de una larga estirpe de bailarines, aparecerán el próximo mes de enero en Francia.
Estas páginas secretas revelan, por ejemplo, que Nijinsky, nacido en 1890, era un personaje lleno de manías, obsesionado con la masturbación.
Continúa así el escándalo en torno a su Diario, que, lejos de quedar como una historia pasajera, está teniendo un enorme éxito en Francia. Los enviados especiales al Festival de Aviñón han hablado de una «sacudida sísmica», mientras Libération lo ha calificado como «un espectáculo electrizante».
Se trata de la verdadera historia de un genio que sucumbió a la locura.
El proyecto llegará también a Roma, al Teatro Valle, en el marco del festival Romaeuropa. El actor Redjep Mitrovitsa, recientemente incorporado a la Comédie-Française, ha construido un espectáculo a partir de las partes censuradas del Diario. Solo en escena, vestido con una camisa blanca, da voz a estos textos recuperados.
La hija de Nijinsky, tras ver el prólogo en Aviñón, le confió los fragmentos inéditos. «Es como si hubiese invocado el espíritu de papá», llegó a decir.
¿Pero qué revelan estas páginas?
Entre otros aspectos, conflictos personales y familiares, así como la percepción de Nijinsky de ser vigilado o perseguido. Sin embargo, lo más polémico son los pasajes relacionados con su sexualidad y sus obsesiones, descritos en el contexto de su progresivo deterioro mental.
El Diario, salvado y conservado por su esposa Romola Nijinsky, fue publicado por primera vez en 1936, aunque en versiones parciales.
También inspiró a Maurice Béjart, quien creó dos espectáculos basados en estos textos (1971 y 1990), centrados en las relaciones entre Nijinsky y Sergei Diaghilev.
Cuando Nijinsky comenzó a escribir su diario, tenía treinta años, vivía en St. Moritz con su mujer y su hija, y ya había asombrado a París con su talento.
Falleció en Londres en 1950. Con su desaparición, el ballet moderno perdía a una de sus figuras más prestigiosas y enigmáticas.
Fuente: Corriere della Sera / El Mundo, jueves 25 de agosto de 1994 (Año VI, n.º 1.750).
















