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Danza Ballet

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François Delsarte

18 agosto, 2015
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François Alexandre Nicolas Chéri Delsarte (11 de noviembre de 1811 – 20 de julio de 1871) fue un músico y profesor francés.

Aunque tuvo cierto éxito como compositor, es principalmente reconocido como profesor de canto y declamación. Desarrolló un estilo interpretativo basado en conectar la experiencia emocional del actor con una serie de gestos que observó en las relaciones humanas.

Este “método Delsarte” fue divulgado por todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos, y terminó siendo enseñado habitualmente por profesores que no entendían plenamente el trabajo de Delsarte. En consecuencia, se tendía a olvidar las asociaciones emocionales y el método degeneró en una serie de poses melodramáticas a las que Constantin Stanislavski se opondría al desarrollar su sistema Stanislavski.

El trabajo de Delsarte inspiró a bailarines como Isadora Duncan, Ruth St. Denis y Ted Shawn. Rudolf Laban y F. Matthias Alexander partieron también del método Delsarte hasta desarrollar su propio camino.

Irónicamente, fue su gran éxito lo que terminó causando su final. Para la década de 1890, el método Delsarte se enseñaba en todas partes, no siempre de acuerdo a la intención original de Delsarte de conectar emocionalmente. No se necesitaba acreditación alguna para enseñar el método, y la calidad de su enseñanza se redujo al perderse paulatinamente el significado emocional que tenía en sus comienzos. Wangh dice que “llevó a otros a gestos estereotipados y melodramáticos, faltos del corazón que Delsarte había buscado restaurar”.

Hacia el final del siglo XIX se difundió en Norteamérica la llamada “gimnasia Delsarte”. Aunque François Delsarte fue profesor de expresión para la voz y el gesto en vez de entrenador, se enseñaban con ese nombre ejercicios de relajación y entrenamiento postural para controlar la respiración como parte de la preparación de un artista antes de salir a escena. Sin embargo, esto no basta para una educación física completa para jóvenes o adultos, por lo que el término gimnasia era técnicamente incorrecto para denominar el trabajo de Delsarte. Primero porque en el método de Delsarte el trabajo corporal tiene une dimension expresiva (y no desportiva). Secundo porque no se puede separar este trabajo corporal del trabajo del canto y de la declamación.

Desde los años 1990, la historia, la teoria y el método de Delsarte suscitan un interés nuevo, que se exprima con estudios scientificos y con tailleres del método expresivo en diferentes partes del mundo.

El delsartismo ofrecerá a los pioneros de la danza moderna las bases de un método de trabajo y un estudio del movimiento que será muy valioso para los  futuros creadores de la danza moderna. Su análisis del cuerpo y de sus medios de  expresión fue una herramienta de gran importancia que colaboró en el desarrollo de la conciencia corporal y la comprensión de las emociones humanas.

Delsarte reconoce el papel de los hombros como revelador del estado de ánimo de las personas y el torso como el órgano poético por excelencia, como fuente y medio de la emoción. El torso ya no será un mero lugar de vinculación de los miembros (como en la danza clásica) sino el centro vital de donde emana el movimiento y verdadero instrumento de la expresión emocional. Ésta será una de sus principales aportaciones.

Delsarte descubre, por ejemplo, el papel de la espalda que se extiende (abre) o se repliega (enrolla) según el estado afectivo. El repliegue del cuerpo sobre sí mismo o su extensión constituirán los dos movimientos fundamentales de toda expresión humana. Esto último se convertirá en un principio básico: toda expresión proviene de la tensión y relajación de los músculos del cuerpo. Esta teoría será posteriormente utilizada y adaptada por la danza moderna.

Observó que la respiración jugaba un papel esencial y que existía relación entre la respiración, las acciones y las sensaciones. Así, relacionó la inspiración con el dolor, la contención, el estado de alerta, mientras que la espiración se correspondía con la felicidad, la relajación, el abandono.

Delsarte estableció su sistema según una distribución trinitaria, organizando todas sus teorías en un sistema basado en el número tres y sus múltiplos en la más pura tradición cristiana de la Santísima Trinidad (en consonancia con la confraternidad que, como hemos visto, había fundado). Uno de los principios fundamentales de Delsarte era la “ley de la correspondencia” que postulaba una relación fija entre lo físico y lo espiritual, entre el movimiento y su significado; a cada cambio espiritual le corresponde un movimiento corporal. Este aspecto se basa en la idea de que las partes constitutivas del hombre (cuerpo, mente y  alma/espíritu) forman una trinidad (ley de la trinidad) que reflejan la triple naturaleza  divina y se corresponden respectivamente: el cuerpo con el estado sensible (las sensaciones), la mente con el estado intelectual (el pensamiento) y el alma/espíritu con el estado moral (los sentimientos). El ser perfecto es el que presenta un equilibrio entre estas tres entidades. El objetivo de Delsarte era obtener por medio de ejercicios una perfecta armonía entre estos tres elementos.

A su vez, él asocia una modalidad de expresión exterior a cada estado interior: la voz a las sensaciones, el gesto a los sentimientos y la palabra al pensamiento. De  acuerdo con sus ideas, cada movimiento corporal tiene un sentido propio y a cada uno le corresponde una emoción específica; se puede descomponer cada gesto o expresión y así deducir su significación, sin olvidar el hecho de que, a su vez, el cuerpo entero participa de cada movimiento.

Otro de sus principios fundamentales era su “ley de la elevación”, haciendo referencia a un movimiento que progresa desde el repliegue, en el suelo en posición fetal, hasta el despliegue total, de pie y con los brazos extendidos. Este movimiento estará también, con posterioridad, en las bases de la danza moderna.

Asimismo, Delsarte otorgará verdadero protagonismo al peso corporal y su desplazamiento, siendo esto una aportación relevante para la futura danza moderna.

La gravedad ocupa su lugar y su derecho de ser contrariamente al ideal de la danza  clásica de elevación permanente, de negación de la gravedad y del suelo. El suelo, para Delsarte, será el verdadero lugar donde se establece el contacto con el cuerpo y no sólo una rampa de lanzamiento.  Por su parte, analiza el cuerpo humano como una figura geométrica divisible en secciones. Los miembros (inferiores y superiores) se asocian con la parte más vital y  física ya que son los que establecen un contacto más directo con el mundo exterior. El tronco (donde se encuentra el corazón) se asocia al alma o parte más emocional. La  cabeza, con el intelecto. Cada una de estas macro-zonas, se divide a su vez en otras tantas secciones.

Desarrolló la “ley del movimiento armonioso” en la que distinguió tres grandes tipos de movimientos: oposiciones, paralelismos y sucesiones, según la intervención  de la parte física, espíritu-emocional o mental:

1 – Movimientos de oposición: dos partes del cuerpo se mueven al mismo tiempo pero en direcciones opuestas. Cuando una o varias partes del cuerpo  se mueven, otros segmentos del cuerpo realizan el movimiento opuesto (por principio del equilibrio). Indica fuerza física.

2 – Los paralelismos: dos partes del cuerpo se mueven al mismo tiempo y en la misma dirección. Indica debilidad.

3 – Las sucesiones. Es el movimiento fluido como el de una ola. Partiría del centro del torso hacia los miembros superiores recorriendo todo el cuerpo. Expresa  emoción. Este será otro de los pilares de la danza moderna.

Para Delsarte, la dinámica o ciencia de la expresión del movimiento tiene tres formas: el ritmo, la inflexión y la armonía.
Fuente Mª José Alemany Lázaro “Historia de la danza II”.

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François Alexandre Nicolas Chéri Delsarte (1811-1871)
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